Gálvez rozó la etapa
Petacchi logró su tercer triunfo por delante del español.


Las grandes rondas por etapas suelen seguir un guión único en vísperas de la primera llegada de montaña. A saber: escapada controlada y sprint. Pero que nadie se engañe. No fue una etapa de transición. Eso ya no existe. Son milongas. De lo contrario, ni Stefano Garzelli se hubiera jugado el pellejo en la volata para arañar ocho segundos a sus rivales, ni Aitor González hubiera dado otra vez con su rodilla derecha en el suelo, ni se hubiera marcado una media de 42,710 km/h...
La fuga sí la hubo, claro. Y, cómo no, allí estuvo el Kelme. Esta vez le tocó a Tino Zaballa, que lucía un nuevo look con el pelo rapado. El cántabro se marchó con el italiano Moreni, uno de los más trotones del pelotón, y el sueco Backstedt, el más pesado del Giro con 90,3 kg. La aventura se diluyó a 8 km de la meta. Estaba escrito.
"En esta fuga no sólo lo intenté por si sonaba la flauta, sino también para ayudar a Isaac Gálvez desgastando a los lanzadores de los sprinters", explicó Tino. No se sabe si al final su escapada tuvo ese efecto, pero lo cierto es que Gálvez estuvo más cerca que nunca de ganar en el Giro.
Isaac Gálvez se clasificó segundo, detrás del de siempre: Alessandro Petacchi, que ya lleva tres etapas. El italiano perderá hoy la maglia rosa en el Terminillo. Que le quiten lo bailao. Además, como está que se sale, ha avisado de que ayudará a Aitor y Dario Frigo en las subidas.
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Hubo un momento en el que pareció que Gálvez iba a ganar. Pero no. Giovanni Lombardi lanzó magistralmente el sprint para Mario Cipollini, pero el ex Rey León no llegó ni a arrancar. Por su izquierda salió Petacchi. Por su derecha, el español. Ambos se encontraron. Isaac tomó la delantera, pero Alessandro resistió y le sobrepasó. Es el más fuerte.
El sprint, su especialidad, fue un bello homenaje para Rik Van Steenbergen, el tercer hombre que más victorias ha sumado en la historia (270), tras Merckx y Van Looy. El jueves murió a los 78 años. En el Giro se le recordó todo el día. Y para siempre.