McEwen se impone sin marrullerías
Cipollini se volvió a estancar y el Kelme hizo un etapón sin premio


Así, sí. Robbie McEwen también sabe ganar sin marrullerías. Tras su descalificación del domingo por cerrar a Fabio Baldato contra las vallas, el australiano se tomó una limpia revancha venciendo a Alessandro Petacchi por un tubular. Quizá esto termine por convencerle de que no necesita artimañas para lograr victorias prestigiosas. El año pasado cazó 27 triunfos, entre ellos dos etapas en el Giro y dos en el Tour. Nadie ha puesto nunca en duda su clase, pero sí su temerario y kamikaze instinto.
McEwen ya tiene su desquite. Pero Mario Cipollini y el famoso récord de Binda tendrán todavía que esperar. El Rey León fue ayer el gran derrotado. Las etapas segunda y tercera habían dejado interrogantes sobre su condición física, pero entonces contaba con la excusa de la dureza de la parte final. Lo de ayer ya no tiene explicación. Cuando ve una cuesta, Supermario se abre de piernas. Se quedó en el puerto de 3ª categoría (a 34 km de meta) y luego enlazó, pero se volvió a estancar definitivamente en un repecho no puntuable a 10 km de la meta.
Cipollini nunca ha sido un escalador, pero tampoco es normal que se quede en estos puertos. "Estoy peor de lo que pensaba, lo reconozco, pero espero ir mejorando", explicó ayer. No es la primera vez que a Mario se le da por acabado y luego resurge. En el Giro 2001 no mojó hasta el séptimo día, tras perder tres sprints con Hondo (dos) y Quaranta (uno), pero acabó con cuatro etapas. En el Tour 1999, más de lo mismo: cedió en tres sprints ante Steels (dos) y Kirsipuu (uno), pero a partir de la quinta jornada encadenó cuatro victorias consecutivas. También se habla mucho del mal ambiente que hay en el Domina Vacanze tras la clásica Gante-Wevelgem, que hay ciclistas que no cobran... Y todo influye, claro.
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España protagonista. Otro nombre propio, con letras mayúsculas, fue el Kelme. ¡Qué etapón se marcaron los de Vicente Belda! Sin presión alguna, pero con una ilusión rebosante, los chavales se lo están pasando en grande. Sólo les falta el premio de la victoria. Pero llegará.
Usano saltó de salida con Hvastija y Aggiano y aguantó hasta el km 120. Luego, el puerto del día lo coronó Carlos García Quesada, a quien se le unieron cinco ciclistas, entre ellos Nacho Gutiérrez. Los dos españoles fueron cazados a 8 km de la meta, después de que Fito García amagara en otro corte. No se rindieron. Tino Zaballa le preparó el sprint a Gálvez, que entró cuarto en la última curva, pero en los forcejeos por tomar la posición casi se va al suelo. Y sólo pudo ser sexto. Una pena. Por cierto, Marco Balita Pantani se clasificó noveno.