CiclismoGiro de Italia

Petacchi aplaza la fiesta de Cipollini

El sprinter del Fassa privó al ‘Rey León’ de igualar el récord de Binda

<b>SE SALTÓ EL GUIÓN.</B> Todo estaba preparado para que Mario Cipollini lograra igualar el récord de 41 triunfos de etapa de Alfredo Binda. El Giro le preparó una etapa llana, su equipo le llevó en volandas a 200 metros de meta... Pero apareció Alessandro Petacchi y desmontó el tinglado.
Juan Gutiérrez
Subdirector de AS
Subdirector de polideportivo. Ha desarrollado toda su carrera en AS desde 1991. Cubrió dos Juegos Olímpicos, siete Mundiales de ciclismo y uno de esquí, 12 veces el Tour y la Vuelta, seis el Giro… En 2007 fue nombrado jefe de Más Deporte, puesto que ocupó hasta 2017, cuando ascendió a subdirector en las áreas de Motor, Baloncesto y Más Deporte.
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En Italia debe haber esta semana un concurso que premia la competición deportiva más aburrida. Y la cosa está igualada, no crean. Si la semifinal de la Liga de Campeones de fútbol, el Milán-Inter, provocó un ronquido infinito, lo de ayer durmió hasta a las pécoras, que es como llaman aquí a las ovejas. Catenaccio puro. Tedio, sol y moscas. El guión estaba tan predeterminado, que nadie se molestó en intentar cambiarlo. Ni había ganas, ni terreno. Así que fueron 201 km y más de cinco horas de bostezo. Y encima un retraso de 25 minutos sobre el horario previsto. Ciclismo defensivo. Cerrojazo.

Otros años esto comenzaba con un prólogo. Pero como el Giro quiere que Cipollini supere cuanto antes el récord de 41 victorias de Binda, decidió arrancar ayer con una etapa llana. Sin embargo, nadie contó con la zona Cesarini, que es como llaman en fútbol a marcar un gol en los últimos minutos, sin tiempo de reacción para el rival. Petacchi remontó por la derecha, más fácil de lo previsto, y desmontó la fiesta del Rey León. Aitor González, que ha hecho buenas migas con el vencedor, celebró el triunfo de su compañero. Buen presagio. Y Cipollini Superstars se fue malhumorado. Al menos esta vez no pegó a nadie.

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Cuando Mario se marca un objetivo y no lo consigue, se le pone un humor de perros. Tras la Milán-San Remo le arreó un puñetazo a Eisel tras confundirle con Cooke. Unos días después, en la Gante-Wevelgem fue expulsado por lanzarle un bidón a un motorista de radio-vuelta. Tras esa clásica y después de destrozar su caravana a golpes, el Domina Vacanze es un polvorín. Cipollini culpó a Lombardi y Benatti de no esperarle. Si a eso se une que alguno lleva dos meses sin cobrar, la cosa anda delicada. Así que, a lo peor, Mario sí pegó ayer a alguien en el hotel. Cualquiera sabe.

El pasado julio, cuando Cipollini anunció que se retiraba del ciclismo, Giancarlo Ferretti, director del Fassa Bortolo, comentó: "Si tras este montaje, Mario se retracta, quedará como un miserable". Y el sprinter contestó: "Es normal que Ferretti diga eso, porque será la única forma de que gane una etapa del Giro con Petacchi". Pues podría haberse quedado calladito. Su verdugo de ayer le ganó de ley. Lleva siete sprints este año y siete victorias. El rey.

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