Primera | Valladolid 3 - Atlético 1

¡Qué ridículo!

Las genialidades de Sales y los goles de Aganzo, claves del éxito del Valladolid ante un Atlético en horas pésimas

<B>IMPOTENCIA</B>. José Mari por los suelos, refleja la impotencia rojiblanca, ante un Valladolid que con Caminero les dio una soberana lección.
Manolete
Actualizado a

No tiene remedio el Atlético. Va camino de meterse en la pelea por el descenso. Un Valladolid soberbio, que siempre dominó el encuentro y que hizo jugar a los madrileños a su aire, se salió con la suya sin mayores problemas. Ridículo encuentro de la gente de Luis . Los de Moré, sensacional en su dibujo, ya respiran y tienen la salvación al alcance de su mano. En el Calderón la situación es irrespirable y el sábado ante el Alavés la afición mostrará su malestar.

El Atlético cada día es más aburrido y previsible. Las historias de sus partidos son películas con un guión que conoce todo el mundo. Luis apostó por su manual del estúpidifútbol, es decir mucho toque y posesión de balón. El Valladolid se movió como pez en el agua y en cuanto Fernando Sales enganchó una de sus contras, el partido quedó sentenciado. La mentira de tener la pelota ya se le tragan muy pocos. Por el Calderón cambian ese fútbol sin sentido por verticalidad y velocidad.

Solamente Movilla utilizó algo la cabeza por los madrileños. Suyas fueron las mejores acciones atléticas del primer tiempo, con un tiro y una asistencia a Aguilera, que se encontraron con un Bizarri inspirado. Los vallisoletanos encontraron pronto el filón de Sales y lo explotaron al máximo. Caminero daba calidad desde la defensa y Colsa tenía mil pulmones en la zona central para ahogar a Albertini y Emerson, que por cierto estuvieron como para jubilarles. Con ventaja en el marcador, el Valladolid se autorreafirmó en su esquema de que fueran los madrileños los que crearan y siempre manejaron el partido a su libre antojo. Gil, en su casa de Madrid, debía estar mordiéndose la lengua para no soltar sapos y culebras. ¡Qué martirio el ser atlético en esta recta final de la Liga!. Es imposible no hacer el ridículo en cada uno de los partidos que disputa y avergüenza a propios y extraños por una manera de jugar absurda.

Condena. El Valladolid sentenció en el inicio del segundo tiempo al aprovechar Aganzo un mal achique de los madrileños. Luis cambiaba para nada. Aunque José Mari acortaba distancias, el Atlético era un cadáver deportivo sin sentido ni coherencia. Nuevamente Sales se inventó un centro magistral para que Aganzo dejara las cosas en su sitio. Recital de tarjetas para los colchoneros y muestra de su impotencia ante un Valladolid que nunca pasó apuros. Moré dio una lección al teórico maestro y nadie puede saber lo que pasará con Gil y su gente, ya que cada día lo hacen peor y todo es un puro desbarajuste para un bloque que no sabe lo que es el fútbol.

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Lo peor es que todos los adversarios ya saben el libreto que utiliza el Atlético. En cuanto a la gran mentira de la posesión de balón, a lo mejor lo que tienen que hacer los rojiblancos es apostar por cerrar filas sobre su portería y esperar a que suene la carambola de una contra que le pueda proporcionar algo de ventaja. Una cosa es el fútbol de ataque, en el que siempre se mueve la pelota para buscar el área adversaria, y otra el sopor del tiqui-taca que no me extraña que hasta Clemente dijera perrerías de él. La plantilla tiene ahora seis partidos para acabar la temporada con cierto orgullo o provocar que la tormenta presidencial vuelva.

EL DETALLE

Pinchazo del balón por Otero

Un entradón de Otero a Gaspar provocó que en los inicios del segundo tiempo se pinchara el balón y se tuviera que remplazar por otro para seguir.

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