Yo digo Manuel Esteban

El problema es la falta de liquidez

Manolete
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Luis y Gil están condenados a no entenderse. Son dos espíritus tan antagónicos que la cuerda se tenía que romper. Pese a los esfuerzos de Miguel Ángel Gil de templar gaitas es una relación con fecha de caducidad. No se soportan y si todavía no se han tirado los trastos a la cabeza es por cuidar las dos partes el apartado económico. Si el Atlético nadara en la abundancia ya tendría nuevo inquilino en el banquillo. Pese a que no comparto muchos de los planteamientos del entrenador este año, también hay que valorarle que ha tenido que asumir funciones que no le correspondían. La mano izquierda que ha tenido que utilizar con una plantilla bastante mosca por los atrasos en los pagos no se olvidará. Tampoco su sinceridad cuando tenía la salida de la Selección y prefirió firmar dos años más en el Calderón.

El problema dentro del vestuario es más complicado de solventar. El malestar es evidente por los impagos y ya se ha producido más de un incendio que ha tenido que apagar Luis. Ahora se sacan a la luz pública las salidas nocturnas, algo que no es justo. Las mismas también se dan cuando llegan los buenos resultados. El único que podía quejarse es Correa. Gil tiene que apechugar con sus errores, en especial por aceptar la política de cesiones que le permitió traer nombres de cierto relieve. Hay miedo al fantasma del descenso y solamente se sueña con ganar un partido para asegurar la permanencia. La guerra civil es clara y la solución harto complicada. El Atlético vuelve a darse un homenaje de fantasmadas que no es nunca positivo para un club en apuros.

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