El globo de Serena se desinchó
Seguía con suma atención este año la carrera de Serena Williams. Se había puesto el objetivo de no perder un solo partido en 2003. Quizá así fuera la única manera de que se tomaran en serio aquella bravata de que quería jugar en los cuadros masculinos. Ganó en Australia, en París y en Miami. En Charleston llevaba el mismo camino. Radriantefy, Conchita Martínez, Dokic y Davenport no fueron capaces de hacerla un solo set. Serena parecía imparable: 21 partidos, 21 victorias. Sólo cuatro sets perdidos: tres en Australia y uno en Miami. Final ante Justine Henin, de 21 años: perdió 6-3 y 6-4.
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Ahora ya podrá ganar 40 partidos seguidos, llevarse el Grand Slam, pero no acabará la temporada invicta, que era de lo que se trataba. No perder un solo partido en todo el año, con lo recargado que está el calendario, es tarea imposible para la mismísima Serena. Ahora mismo, a estas alturas de la temporada, ha perdido los mismos partidos que Agassi: uno. Y éste no ha ido por ahí lanzando bravatas. Hasta el bocazas por excelencia, que es Hewitt, sólo ha perdido dos partidos y está calladito. Ha jugado cuatro torneos y ha ganado dos. O sea, que sólo acumula dos derrotas, las que le supusieron la eliminación.
Una pena que el globo de Serena se desinchara tan pronto. La historia del deporte se escribe a base de gestas y la que perseguía Serena era colosal. Tanto, que tendrá que seguir esperando. Serena sigue siendo terrenal. Lo mismo que el año pasado, que perdió ante Henin casualidades de la vida, también en Charleston Rubin, Schnyder y Clijsters, todas grandes tenistas, pero lejos de alcanzar el palmarés que ya atesora Serena. Por tanto, son inferiores pero esto no es razón para que sean despreciadas, porque en los cálculos de Serena no estaba que ninguna la pudiera derrotar. Pues ya hay una que sí.
