Anaheim elimina al campeón
Detroit Red Wings, eliminados por los Patos tras un implacable 4-0 final en la eliminatoria.

La famosa franquicia del Pato, popularizada por la todopoderosa industria cinematográfica de la Disney, no podía haber escrito mejor guión para una de las sorpresas más grandes en la historia de los play-off de la NHL.
Anaheim derroto por 3-2 a Detroit Red Wings, en el cuarto partido de la primera ronda de cuartos de final, correspondientes a la Conferencia Oeste, eliminando de esta manera a los actuales campeones de la Stanley Cup.
Por cuarta ocasión consecutiva, la presencia en la portería californiana de Jean Sebastien Giguere fue fundamental para el devenir del encuentro. Tan sólo permitió dos goles (Zetterberg y Fedorov) y mantuvo con sus espectaculares intervenciones a su equipo dentro del partido, dando una consistencia y sobriedad, hasta ahora desconocidas en ese marco.
Sería injusto dejar sin mencionar la labor de Keith Carney en defensa, desde donde con su buen hacer a la hora de sacar la pastilla, inició, templó, aceleró o imprimió la pausa, dependiendo de lo que era menester en cada momento. Su lectura del encuentro fue sencillamente magistral y su asistencia a Steve Rucchin en el "gol de oro" de la muerte súbita, para enmarcar.
Paul Kariya y Adam Oates también marcaron para los Patos en la histórica tarde de una franquicia que cumple esta temporada únicamente 10 años de historia en la mejor liga del mundo.
Muchas serán las miradas, a partir de ahora, que se dirijan a la poderosa plantilla de Red Wings de Detroit. La mayoría de ellas buscarán culpables y a buen seguro encontraran al portero Curtis Joseph como epicentro de las razones por las cuales los campeones han caído con estrépito ante un conjunto, que si ha demostrado algo es disciplina. Eso y buen portero, todo hay que decirlo.
No toda la culpa fue del portero
Sin querer entrar a juzgar si las cuatro actuaciones de CuJo fueron buenas, malas o regulares, creo que no se puede ni se debe, achacar la totalidad de la culpa al guardameta en cuanto a la eliminación de su equipo se refiere. Bien es cierto que llegó vía "agencia libre" cobrando un sobrevaloradísimo contrato (8.500.000 $ USA/año) para sustituir a una leyenda como Dominik Hasek y por lo que parece, la presión tanto del montante total como de la sombra del "Dominator" le han seguido durante toda la temporada.
Aún así y dando por sentado que CuJo tendrá su cuota de responsabilidad en esta eliminación, insisto: creo que lo justo sería el buscar las otras razones por las cuales, Detroit se ha visto impotente a la hora de producir ataque con la maquinaria ofensiva tan formidable que atesora.
Es por ello que los nombres de Shanahan, Yzerman, Hull, Datsyuk, Fedorov, Zetterberg y Robitaille no deben quedar impunes y sobre ellos también tendrán que decir algo la "especializada" crítica de Detroit, tan aficionada a crear héroes intocables como a descuartizar a aquel que no caiga bien o simplemente, no tenga la "prensa" adecuada por la sencilla razón de no ser, lo que allí tan comunmente denominan "popular".
Todo ello sin olvidarnos de su defensa, donde con la excepción de Niklas Lidstrom, el resto no supo en ningún momento contrarrestar la inteligencia con que Sykora, Kariya, Thomas, Oates, Chistov o Rucchin se desenvolvian una vez superada la línea azul.
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Esta eliminación traerá, sin duda, movimientos desde la mismísima gerencia del Joe Louis Arena. Hay renovaciones de contratos que realizar, muchos nombres y muchos dólares que repartir y su propietario -Mike Illitch- ya manifestó que era necesario bajar los costes de cara a la temporada que viene.
Esta campaña, Detroit Red Wings ha tenido la segunda mayor nómina -68 millones de dólares- de la NHL, tan sólo por detrás de New York Rangers, los cuales se gastaron 80 millones, lo que no les sirvió para clasificarse para play-off.