Makelele, el mejor alumno de Denoueix
El técnico de la Real Sociedad fue el descubridor y principal valedor del medio francés del Madrid, al que fichó para la cantera del Nantes en 1992


Anoeta será mañana el escenario de un reencuentro. Denoueix y Makelele, profesor y alumno aventajado, volverán a verse las caras (esta vez para enfrentarse entre sí). Poca gente conoce al técnico de la Real como el francés del Madrid. En 1992, Makelele llegó a la cantera del Nantes desde el Brest. Después de estar dos meses a las órdenes de Denoueix en el Juvenil (sólo tenía 19 años) fue ascendido al primer equipo por orden del actual entrenador de la Real Sociedad. Sin embargo, la relación entre ambos no quedó estancada con el cambio de categoría de Claude.
Denoueix siguió dando consejos a Makelele durante los siguientes cinco años. La marcha de Claude al Olympique de Marsella (1997) puso fin a su amistad. Ese fue precisamente el año en el que Denoueix cogió las riendas del primer equipo del Nantes, una vez que el histórico Jean Claude Suadeau abandonó el banquillo del equipo después de 37 años en el club. Fue el mismo Suadeau quien pidió el ascenso de Denoueix. El medio blanco rememoró para AS aquella época: "Los recuerdos son maravillosos y siempre estarán en mi corazón. Fue mi mejor etapa como futbolista. Cuando llegué a los juveniles, Denoueix era el entrenador y coincidí con gente como Deschamps, Karembeu, Desailly, Gravelaine, Loko o Pedros. Yo era muy joven y Denoueix hizo que me enganchara al fútbol".
Raynald Denoueix fue un jugador mediocre. Actuó como defensa central en el Nantes (disputó 93 partidos en 11 temporadas en Primera). Pero le dio tiempo a asumir a la perfección los conceptos tácticos y se ganó el respeto internacional por producir jugadores en la cantera del Nantes (fue su director desde 1982 hasta 1997), a la que convirtió en la mejor de Francia y en una de las más importantes de Europa. Makelele se siente ahora orgulloso de haber salido de allí: "La cantera del Nantes estaba enfocada para producir jugadores para el primer equipo. Se utilizaban los mismos sistemas y la misma manera de entrenar en todas las categorías, incluido el primer equipo. Raynald lo dirigía todo con vistas al futuro. Nos convertimos en la mejor cantera de Francia".
Makelele se hizo como futbolista en el Nantes, aunque luego se dio a conocer en el Marsella, desde donde saltó al fútbol español (Celta y luego Real Madrid). Denoueix ha sido el técnico que más le ha marcado: "Yo siempre le escuchaba con atención. Era un entrenador muy paciente. Le gusta mucho trabajar e incidir en el ritmo de los partidos. Siempre estaba muy pendiente del adversario. Cambiaba su estilo dependiendo del rival y se adaptaba a los contrarios. Es un entrenador muy dinámico. La Real, ahora, se adapta a sus rivales y ahí están los resultados. Denoueix hace las cosas de corazón. Pone su vida en los equipos a los que dirige. Todos los entrenadores son así, pero lo suyo es especial. Su manía es enseñar cómo se hace un pase, cada uno de los movimientos. Lo controla todo...".
El medio del Madrid ha seguido a pies juntillas un consejo que Denoueix le dio después de un partido: "Una vez me dijo que hay un momento en la carrera de un futbolista en el que hay que seguir trabajando en lo mejor que uno sabe hacer. Hay jugadores que quieren hacer lo que no pueden y eso es malo, me dijo. Se puede intentar, pero no repetir los errores una y otra vez. Lo he llevado a rajatabla y me ha ido muy bien. Siempre he dicho que corro mucho, pero con inteligencia. Además, me preocupa sacar el balón con claridad".
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A Makelele no le ha sorprendido la temporada de la Real: "Cambió mucho la idea que tenía el club, la mentalidad de los jugadores. Les hizo ver que podían hacer más de lo que hacían antes. Es una de las virtudes de Denoueix: te da la posibilidad de demostrar lo que llevas dentro".
El discípulo aventajado. Denoueix dio informes positivos para que Makelele subiera de los juveniles del Nantes al primer equipo. La relación entre ambos siempre ha sido excelente. En el partido ante la Real en el Bernabéu, Claude le regaló su camiseta al técnico.