Iakimovic surgió para el Portland
El Valencia, que suspendió su huelga para jugar, mereció mejor resultado

Cuatro goles de diferencia para el Portland podrían significar que el equipo navarro dominó el choque, contemporizó por aquello del cansancio de la Champions League y por la falta de efectivos, y que el Valencia tan sólo ciumplió el expediente. Mentira. Esta vez el marcador es un engaño mayúsculo; en esta ocasión no hace justicia a lo que ocurrió en el encuentro.
Ayer el Portland estuvo superado por ese plantel que hace huelga cinco días a la semana, porque lleva cuatro meses sin cobrar, pero como no perjudicar a la Liga suspende el paro dos días, uno para viajar y otro para jugar, no para entregarse, para salir a ver qué pasa. Ayer tuvo contra las cuerdas a un Portland que utilizó a Urdiales y a Garralda de centrales, que no tuvo intensidad suficiente, pero que se encontró con que Iakimovic fue, por fin, el Mijail auténtico y sacó a relucir la calidad que atesora.
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Si el Valencia perdió quizá sea por la huelga, porque por momentos se le notó con la puntería desviada. Hizo un buen partido, con un gran juego colectivo, con mucho trabajo, pero sin puntería. Por ejemplo, tardó seis ataques en conseguir su primer gol de la segunda parte cuando el Portland tenía dos jugadores excluidos.
Pero fue el Portland el que aprovechó dos exclusiones casi seguidas del Valencia. Mandó a sus extremos a correr (Mainer y Ambros) y punto final. Cinco goles de margen (29-24) y resuelto. Como si hubiese sido fácil.
