Premio del hijo de Sadam
Cuando estalló la guerra en Irak el fútbol asiático se estremeció. La AFC temió la paralización de hasta una veintena de ligas y las semifinales de la Champions asiática. Pero cuando nos encaminamos hacia la segunda semana de guerra ha pasado, curiosamente, todo lo contrario: el fútbol no se ha parado. Esa fotografía del partido jugado en Bagdad entre el Samara y el Al-Zawra, con 5.000 personas en las gradas y el humo de los bombardeos al fondo, ha pasado a la historia.
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En los seis países del Golfo (Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Bahrein, Omán, Kuwait y Qatar) se vienen jugando sus torneos de Liga y Copa. Y lo mismo pasa en Afganistán, Uzbekistán, Irán, Siria o Jordania, por poner algunos ejemplos. En casi todos continúan las retransmisiones televisivas de los partidos, eso sí, mezcladas con las imágenes de la guerra.
En Irak, la guerra sólo ha provocado el aplazamiento de una jornada liguera. Por cierto, que el Al Talaba, que hace tres semanas jugaba la fase de cuartos de final de la Champions League asiática (acabó segundo en su grupo) ha sido premiado por el hijo de Saddam Hussein, Oudai, con no tener que ir a la primera línea del frente de batalla contra la alianza angloestadounidense. De momento, sus jugadores permanecen en Bagdad jugando al fútbol y no han tenido que coger un Kalashnikov. Al menos por ahora.