El Portland consigue ocho goles de renta
Garralda e Iakimovic llevaron a los navarros a un gran triunfo. El Vezprem húngaro llegó a perder por doce

En tres minutos el Portland pasó de tener la eliminatoria resuelta (28-16) a tan sólo bien encarrilada con el 28-20 definitivo, un gran resultado para afrontar la vuelta frente al Vezsprem el próximo domingo en Hungría, y más en la situación actual de ausencia de un organizador nato en el plantel.
Pero aquella docena de goles cuando Garralda se ganó la expulsión directa, combinada con una exclusión de pardillo para un experto como Kiselev (por desplazar un balón) van a dar al choque de vuelta un ambiente de partido épico ante el actual subcampeón de Europa. Ayer el Portland fue un equipo crecido en defensa, con una solidez propia de conjunto veterano, de calidad, con kilos y centímetros. Todo su juego se fundamentó en ser más duro que el rival, en mover el 6-0 con soltura, en multiplicar a los hombres para no dejar resquicios. Y cuando el equipo húngaro los encontraba, allí estaba Wladimir Rivero para justificar su justa fama de felino.
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Rivero tuvo un día acertado y fue el ángel de la guardia de su equipo, que en ataque en ocasiones tiro por la calle de enmedio, a instancia de los momentos de lucidez de alguna de sus estrellas. Por ejemplo, el inicio de la segunda mitad fue de Garralda, luego le tomó el relevo Iakimovic...
El Veszprem, otro equipo de calidad, esta vez no tuvo en Sterbic a su valedor. Fue ametrallado sin compasión por el Portland, que tiene grabado a fuego esos 11 penaltis que le detuvo en los cuartos de final de la Champions del año pasado. Ayer el yugoslavo se tuvo que sentar y ver cómo su suplente, Fazekas, le enmendaba la plana. De momento, el Portland tiene media revancha ganada. Le falta la otra media, la vuelta en Hungría. Si el partido hubiese durado tres minutos menos a estas horas no habría duda en proclamar que el Portland era virtual finalista.
