El rey Neptuno
El Atlético, con goles de Movilla y Javi Moreno, se impuso a un Real Madrid en el que destacó la calidad de Núñez y Tote

Serán galácticos, dominarán Europa, el mundo se rinde a sus pies, pero el rey de Madrid es Neptuno. El estandarte rojiblanco se puede bailar un chotis sin tener de compañera a La Cibeles. Los rojiblancos volvieron a enseñarle las uñas al Real Madrid, que sigue sin saber lo que es hincarle el diente a los rojiblancos en un partido ya sea amistoso o de competición oficial. En el derby olímpico Jesús Gil disfrutó como un cosaco con la victoria. El Centenario atlético no pudo comenzar de mejor manera; el eterno rival rindió pleitesía al Atleti.
¡Qué suerte tuvieron los que no vieron el partido! Atlético y Real hicieron un bolo durante el primer tiempo ante diez mil valientes espectadores que acudieron al Calderón en busca del morbo que dan los derbys. Ni siquiera era un referencia válida para un entrenamiento. El Real Madrid parecía más entonado, aunque fueron los rojiblancos los que disfrutaron con el gol de Javi Moreno antes de irse al descanso. No era justo. Cambiasso había enviado un zurdazo al larguero y Morientes había tenido dos buenas ocasiones para poner a prueba a Juanma.
La cita era más entretenida en la grada que sobre el terreno de juego. Había aficiones repartidas y en el campo se adivinaba una clara tendencia de izquierdas. El Atlético destacaba con los toques de calidad de Dani, el trabajo de Nagore y la pelea constante de Javi Moreno. Los blancos se exhibían con las virguerías de Tote, el buen hacer de sus laterales Olalla y Corrales, mientras que Solari se tenía que tapar de la bronca que recibía de los aficionados atléticos cada vez que tocaba la pelota. Estaba claro que no le perdonan el cambio de acera. En cambio, la gente atlética se lo pasaba bomba con Tote y los madridistas podrían comprobar que todavía su capitán Fernando Hierro está muy lejos de su mejor forma. Su reaparición después de siete semanas de ausencia por lesión estaba pasando factura.
Seriedad. En el segundo tiempo Luis Aragonés apostó por su pesos pesados, mientras que Del Bosque sacó a los chavales y el partido se revolucionó. El Atlético empezó con muchas ganas. Movilla y Javi Moreno pudieron aumentar la diferencia hasta que fue el propio Movilla el que consiguió el segundo gol rojiblanco de una gran vaselina. El Atlético estaba lanzado y al minuto Javi Moreno fallaba el tercer tanto. Parecía que se había acabado la historia del encuentro, pero el chaval Núñez conseguía reducir distancias y abrir un partido que ya estaba sentenciado.
Al final, con más apuros de los debidos, el II Trofeo Madrid 2012 se queda en el Calderón. Hubo justicia, aunque también es verdad que los blancos dieron la cara. El Atlético podrá disfrutar hasta el mes de junio de su dominio sobre el Real Madrid en lo que va de temporada. No es poco en un año del Centenario, con la decepción de la Copa del Rey y la utopía de llegar a la Champions. El primer gran acto rojiblanco de su cien cumpleaños ha salido bordado. Más no se puede pedir. El único problema es que estas pachangas, o se juegan en enero o no sirven para nada. Jesús Gil, en esta ocasión, disfrutó con un derby en la que sus jugadores le permitieron soñar tranquilo.
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