Media Liga pasa por el Bernabéu
El Real Madrid defiende liderato. Para el Depor es una final. Los gallegos regresan al estadio del Centenariazo. Ronaldo y Makaay miden sus punterías

El Deportivo tiene una ventaja sobre el Real Madrid. Y grande. Para el madridista, ya sea jugador o aficionado, resulta complicado, por no decir imposible, ver al Deportivo como a un enemigo clásico, odioso, y lo digo en el sentido futbolístico del término, si lo hay. El Depor, pese a ganar a un Liga y perpetrar el Centenariazo, sigue siendo para el madridismo un equipo amable, sin la militancia reivindicativa del Valencia. Y todo esto hace que el Madrid juegue ante el Depor sin ira. Un desapasionamiento que no implica mal juego, que se lo digan a Zidane, pero que sí resta tensión, alma, hambre, venganza histórica; todas carencias considerables en los partidos a cara o cruz, como se vio en la final de Copa y como podría verse hoy.
Porque el Depor no comparte ese Síndrome de Estocolmo (o del percebe) y su reciente inclusión en el mundo de los campeones le ha obligado a buscarse un enemigo natural que si no es el Madrid se le parece muchísimo.
Así se presenta el partido de hoy, decisivo, pero sin sangre. Al menos para el Madrid, que ya piensa en las mechas de Beckham; más dramático para el Deportivo, pues de perder sería difícil que se reenganchara de nuevo al campeonato, ya que se quedaría a seis puntos del líder.
Irureta, que con su aire de profesor de provincias ha fomentado la imagen simpática del Deportivo, alineará hoy en el Bernabéu un equipo precavido, si eso es posible con Makaay y Tristán en la delantera, los otros galácticos. No jugarán, en cambio, ni Valerón ni Víctor, todos ellos héroes del Centenariazo y futbolistas imprescindibles, diría yo. Por no hablar de Luque, que es como Portillo pero con certificado. Pero lo que más preocupa a Irureta es Naybet, que tiene problemas físicos y podría trastocar una defensa que flojea por los laterales.
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El Madrid se presenta con el equipo de lujo, al menos de cintura para arriba (o de cintura para abajo, según se mire). Arriba están todos y sería interesante que Ronaldo, que tiene ir recuperando tronos, le echara un pulso a Makaay, del mismo modo que Raúl se lo podría echar a Tristán, si es que este último duerme bien y comparece.
Probablemente se trata de las dos mejores plantillas de España, lo que casi equivale a decir del mundo, con dos entrenadores parecidos por sencillos y buena gente, aunque uno rote y otro no. Dos de los candidatos al título (la Real toma nota) en el último tercio de la Liga, justo cuando parece que queda mucho y no queda nada.