La Policía no detuvo a nadie tras los disturbios
Tres mil radicales tomaron la calle. El Movimiento contra la Intolerancia pidió ayer al club la disolución de los Ultra Sur

El Movimiento contra la Intolerancia pidió ayer la disolución de los Ultra Sur, que una vez más protagonizaron incidentes violentos en las proximidades del Santiago Bernabéu antes del partido que el Real Madrid disputó contra el Milán. El presidente del Movimiento contra la Intolerancia, Esteban Ibarra, dijo que solicitará al Madrid la disolución "inmediata" de este "grupo racista" y pidió la colaboración de la Policía Nacional y de la Delegación del Gobierno.
La realidad es que la Policía asegura que no tiene identificados ni sabe quiénes son los que provocaron la batalla campal; de hecho no hubo detenidos. Los informes policiales confirman que los incidentes no fueron protagonizados en su totalidad por los Ultra Sur, sino por un grupo muy amplio de ultras de extrema derecha que tienen tomada la calle Marceliano Santamaría (lugar donde se produjeron los incidentes) antes de los partidos del Real Madrid desde hace dos años. En la calle había más de 3.000 personas destrozando todo aquello que tenían a mano, cuando los Ultra Sur sólo son 892 personas.
Desconocen los culpables
Después de los graves incidentes acaecidos en la calle Marcelino Santamaría, la Policía sigue sin saber quiénes fueron los culpables de que se organizara una batalla campal en las inmediaciones del estadio, según confirmaron fuentes a AS fuentes policiales. Lo peor es que ocho agentes resultaron ligeramente heridos en la operación anti disturbios. Incluso un grupo de turistas japoneses tuvieron que ser atendidos por el SAMUR con ataques de ansiedad porque se encontraron sin querer en medio de una lucha más propia de la Kale Borroka que de gente civilizada.
Incidente tras el atentado
El último incidente protagonizado por los grupos radicales fue el 1 de mayo de 2002. Jugaban Madrid y Barça en las semifinales de la Champions y ETA ponía una bomba en las inmediaciones del estadio. No hubo heridos, pero los ultras se tomaron la justicia por su mano y comenzaron una lucha sin tregua contra todo lo que se ponía por delante. Un fotógrafo del Periódico de Cataluña fue brutalmente apaleado y un ciudadano negro fue golpeado sin piedad. La Policía cargó con violencia. También resultó herido un Policía Nacional y un miembro de los Ultra Sur detenido.
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El Madrid mostró su indignación por el comportamiento de los radicales, aunque el club no puede hacer nada porque lo que ocurra en las inmediaciones del estadio no es competencia del club y sí de la Policía.
Una hora antes del partido, ese grupo radical, la mayoría borrachos, comenzaron a lanzar botellas, botes, palos, bengalas (la Policía contabilizó 25) y petardos. No es la primera vez que suceden estos incidentes en ese lugar del estadio y es necesaria la intervención de las Fuerzas de Seguridad del Estado.