La victoria más dolorosa
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Me está cansando el cachondeo de los madridistas por la victoria ante el Valencia. La primera felicitación que recibí fue la de Roncero y me puso en estado de alerta. Luego ha seguido toda una parafernalia de chistes baratos y enhorabuenas por el gol de Aguilera. Los galácticos ya se ven con el título liguero. Son frágiles de memoria. No deben olvidar que Albertini ya les hizo una faena en su campo y todavía tienen que visitar el Calderón. A lo mejor somos los jueces este año y que no tengan la menor duda de que buscaremos la mejor solución para jorobarles su prepotencia. En lugar de agradecer el detalle de buenos vecinos que hemos tenido, se dedican a colocarse medallas. Esta arrogancia va a tener su justo castigo.
Si los blancos tuvieran algo de humildad, seguro que hasta serían simpáticos. Salvo en las estadísticas de Valdano, los datos son elocuentes. Cada domingo que viajan tienen que aguantar recibimientos más hostiles. Hasta los veteranos de la Casa Blanca les entra el miedo y no invitan a San Román y su gente para que no les dejen en evidencia sobre el campo. Menos mal que el Barça de Eusebio puso las cosas en su sitio. Los tiempos del señorito andaluz han pasado a mejor vida. Los atléticos seguimos calladitos, ya estamos en el tren de la UEFA. No renunciamos a la Champions y a lo mejor al final estamos metiendo miedo al Real Madrid. Sin ayudas políticas y con un grupo de jugadores más que valiosos.
