Un diamante no luce en el joyero
Dentro de una plantilla limitada, como la del Sporting, no es difícil ponerse en la piel del entrenador y pensar en una alineación. Según los criterios, en una amplia baraja de opiniones habrá algunas diferencias, pero, con seguridad, se producirá una coincidencia en la elección de los mejores. En el caso del equipo gijonés, si hay un jugador que no ofrece dudas es Villa. El más preciado futbolista rojiblanco calentó banquillo en Las Palmas durante 58 minutos ante la sorpresa general. Hasta el técnico rival tuvo un gesto de rabiosa alegría cuando se enteró de que el futbolista que más le quitaba el sueño iba a tenerlo fuera del rectángulo de juego.
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Maceda esgrimió razones síquicas para justificar porque dejaba para la fiesta de la semana a su mejor diamante en el joyero, aunque sabe que el goleador langreano es de los jugadores de la plantilla que tiene la cabeza mejor amueblada, además de ser el que más sobresale del grupo de 25. En un análisis de la composición de la plantilla y con la teoría de que el fútbol tiene como principal arma la rapidez, se puede llegar a la fácil conclusión de que el goleador rojiblanco es el futbolista más ágil y explosivo que tiene el ataque sportinguista. Pudo comprobarse en la última media hora del encuentro disputado en el Insular.
Si Villa es el aval del crédito que va a solucionar los problemas de la temporada es por algo. Además, cuando saltó al campo dejó claro quien marca las diferencias. Los diamantes son para lucirlos, no para esconderlas en un joyero. Así que, Maceda, porfa, Villa de suplente nunca mais.
