Juez de la Liga
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Probablemente, la lectura que se haga a nivel nacional de la victoria obtenida ayer por el Valladolid es la de que los de Moré le han dado el liderato de la competición al Real Madrid. En Zorrilla se cambia la historia momentánea de una Liga, es verdad, pero ésa no es la guerra del Real Valladolid. Los de Moré ganaron ayer para ayudarse a sí mismos. Les llegaba el agua al cuello y sabían que no se podía fallar. Por eso afrontaron el encuentro con una tremenda ambición que enseguida encontró el premio del gol. No obviemos que tener un gol a favor en el minuto uno cambia totalmente la suerte de un partido. Pero si son dos goles en el minuto ocho o tres en el veinte, hay que pensar que el 2 de marzo era el día de gloria pucelana o el de desgracia de la Real.
La presencia de Gaspar, jugando los locales con tres centrales, la calidad de Óscar y la efectividad de Olivera fueron claves determinantes de un partido en el que los de Denoueix demostraron ser un muy buen equipo de fútbol. Los realistas no tuvieron suerte de cara al gol ni capacidad de reacción ante los tres pucelanos. En veinte minutos se ventiló un partido que deja al Valladolid en la mitad de la tabla y en plena pelea por la permanencia. El encuentro que le enseña a los blanquivioletas cómo deben hacer para asegurarse la permanencia. Tras lo de ayer, la afición respira más tranquila y es que no es para menos ante lo que se avecinaba.
