Y Téllez en la grada

Óscar Téllez vio el partido desde la grada. Cuando era pequeño, su gran sueño era jugar en el Real Madrid. Ahora su deseo es hacerlo, por lo menos, en su contra ya que pertenece a la plantilla del Alavés. Pero el central madrileño está al margen de las convocatorias hasta que no resuelva sus problemas de sobrepeso. Bueno, eso de sobrepeseo hay que matizarlo porque ahora pesa un kilo menos que cuando ascendió con el Alavés a Primera, o cuando jugó la final de la Copa de la UEFA contra el Liverpool en Dortmund, o cuando fue convocado con Camacho para la selección española.
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El Alavés adolece de seguridad defensiva. Este año es un auténtico coladero y Abelardo ha demostrado ser un fichaje fallido. Por ello, Téllez no acaba de entender que su desgracia sea coincidente con un pésimo momento de los centrales. Ayer Óscar sufrió más que nadie en las frías gradas de Mendizorroza. Lo pasó muy mal por el resultado y, sobre todo, por no poder ayudar a sus compañeros. Visto lo visto, hasta con 110 kilos en canal no habría desentonado.
Lejos quedan aquellos tiempos en los que el equipo vitoriano se paseaba por los campos de Europa evidenciando una altísimo tono defensivo. Los once jugadores de Mané presionaban la posesión ajena. Jugar contra ese Alavés era una tortura porque apenas se podían ganar metros. El mismo jugador que el contrario acababa de regatear se lo encontraba, de nuevo, algunos metros después. El equipo está ahora descosido, cortocircuitado. Lo malo es que el público está acostumbrado al buen caviar y ahora que no juega así puede darle la espalda a una plantilla que sabe más bien a mortadela. Y Téllez con sobrepeso.