Balonmano | Magdeburgo - Portland

Richardson jugará cojo en Alemania

El Portland apela a su orgullo ante el Magdeburg, actual campeón europeo.

<b>ESTRELLA.</B> El Portland considera a Richardson imprescindible.
Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

Es la hora del Portland, la eliminatoria que lleva esperando desde diciembre, cuando Zupo Equisoain tenía a su plantel completo y soñaba con ser campeón de Europa derrotando en cuartos de final a este Magdeburg, vigente campeón continental, plagado de estrellas alemanas (Kretzschmar, Mauer), yugoslavas (Perunicic), francesas (Abati, Gaudín), islandesas (Stefansson, Sigurdsson), rusas...

Equisoain dice que "el sueño continúa, aunque ahora ganar la Champions se ha complicado un poco más". "Nos ha pasado en un mes lo que no nos ocurría en cinco años", perder a dos de las estrellas del equipo en el mismo puesto, el de central, el de cerebro, una posición tan importante como la de portero. Jovanovic no está, y Richardson "jugará cojo; tiene le menisco roto y fecha para operarse, el 14 de marzo, pero sabe la importancia que tiene esta eliminatoria para el club, y ha pospuesto la intervención". Saldrá esta tarde (15:30, La 2) "con un vendaje aparatoso en la rodilla, y aunque no tiene la misma movilidad, su presencia siempre es inquietante para el rival. Está demostrando una enorme profesionalidad".

Por si no aguanta Richardson, ahí está Kiselev, especializado en defensa, pero antes un notable central ("no puede jugar todo el partido de central; le necesitamos en defensa"), y Garralda de comodín ("lleva tres partidos asumiendo esa responsabilidad").

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Hoy, con 8.000 espectadores, como siempre, apoyando al equipo que lideran Stefanson, el futuro jugador del Ciudad Real, y Kretzschmar, el mejor pagado del balonmano mundial, "el Portland tiene sus opciones si juega el encuentro como si fuera una final, si no sale a perder por poco, o a mantener el resultado, y con la suficiente frialdad para mantener la cabeza fría", apuntaba el internacional Mateo Garralda antes del entrenamiento del viernes, que tuvo que suspenderse (otro inconveniente para el entrenador del Portland) porque el avión dejó en tierra el equipaje del equipo alegando que ya tenía las bodegas repletas y no podía cargar 600 kilos más de peso.

"Es difícil ganar fuera de casa en Europa, pero tenemos nuestras opciones" dice Equisoian.

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