Empieza la cuenta atrás
A falta de quince jornadas para el final de la Liga y tal y como está la clasificación, bien se puede decir que la temporada se decide de verdad a partir de ya. La cercanía del peligro aumenta la aparición de los nervios . Nadie quiere bajar, y tampoco el Valladolid. Bajar a Segunda no es simplemente visitar Leganés o Almería en vez de acudir al Bernabéu o al Camp Nou.
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No, bajar a Segunda no es sólo eso. Bajar a Segunda es la ruina económica, deportiva y hasta social. Es mucho más duro jugar en Segunda para equipos como Mallorca, Zaragoza o Valladolid que para el Poli Ejido o el Albacete. Los que bajan arrastran unos presupuestos, contratos y déficits de Primera. El contrato de televisión desaparece casi por completo, la afición se viene abajo y los meses del verano posterior a un descenso son tan tristes que casi da pena imaginarlos.
El Valladolid sabe lo que se juega en estos quince partidos. Se lo juega todo. La estabilidad, la ilusión de un futuro algo mejor. Es momento de empezar a jugar finales dentro y fuera del campo. El apoyo del público ahora es vital y la mentalización de los jugadores también. Ante la Real, los de Moré buscarán los primeros puntos de los 17 ó 18 que serían suficientes para la permanencia. Y luego el Barça, y el Sevilla... y así hasta que el 22 de junio todo acabe en Vitoria, y esperemos que sin drama.
