"Me convierto en Mister Hyde sobre la bicicleta"
Aitor González está tranquilo en su casa de San Vicente del Raspeig, alternando la bicicleta con su afición por la guitarra, a la espera de que la UCI le conceda de una dichosa vez la licencia. Su primer objetivo del año es el Giro de Italia. Ganarlo, claro.


¿Cómo le fue la pretemporada tras ganar la Vuelta?
Un poco ajetreada.
¿Por sus problemas con el doble contrato?
¡No! El ajetreo ha venido de mi nueva situación: periodistas, actos, homenajes...
¿Eso le molesta?
A veces lo llevo mejor y otras peor, pero lo asumo como parte de mi profesión.
¿El problema del contrato le influirá en su rendimiento como a Heras en 2001?
Yo, realmente, he pasado de puntillas por el problema. Eso lo llevan mis representantes.
En principio, su calendario es Giro y Vuelta, ¿no?
No sé dónde ha salido eso. Lo único seguro es que voy a correr el Giro y después decidiremos entre Tour y Vuelta.
Tras ganar la Vuelta, al Giro sólo se puede ir a vencer.
El objetivo siempre es ganar. El año pasado ya tuve opciones (acabó sexto), pero cometí algún error. Hay que aprender de los golpes. Ahora sé que debo tranquilizarme en ciertas situaciones de la carrera.
Desde fuera da la sensación de que usted no sabe estar tranquilo cuando compite.
Es extraño. Soy muy tranquilo como persona, pero cuando me subo a la bicicleta me convierto en Mister Hyde. En carrera soy muy impulsivo.
¿Usted prefiere una buena clasificación siendo regular o atacar aunque se hunda?
El equilibrio es lo mejor, pero prefiero ser sexto atacando que segundo en plan conservador. Hay que arriesgar para ganar.
¿Cuándo se verá a Mister Hyde en el Tour?
Por ganas no será, pero ahora me tengo que centrar en el Giro. Debo ir por orden.
¿Quiere medirse contra Lance Armstrong?
Me gustaría contarle a mis nietos que corrí contra Armstrong, pero a este paso...
¿Cómo son las relaciones con Óscar Sevilla?
Como siempre. Nos llevamos, sin más. Uno no puede ser amigo de todo el mundo.
Tras el Angliru quedó usted como el malo, pero ahora los aficionados le aprecian.
Los aficionados han valorado el esfuerzo que hay que hacer para ganar la Vuelta. En el Angliru me precipité sin mala fe, pero Sevilla no perdió por eso. Yo no competí contra él, sino contra Heras, Beloki...
¿Es un indisciplinado?
Me han puesto esa etiqueta, pero yo hago mi trabajo lo mejor que puedo y sé.
Unos dicen que es usted un juerguista y otros que es un comilón y un dormilón.
Soy como todos a cierta edad. Me gusta salir de fiesta, aunque cada vez lo hago menos, y también tengo debilidad por dormir y por comer.
¿Cuánto ha engordado?
Unos diez kilos.
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¡¡¡Qué!!!
Como siempre, no lo puedo evitar... Pero ya estoy bajando.