Ciclismo | Óscar Sevilla

"Me falta mala leche y ser más egoísta"

"Con Aitor no hay química para ser amigos, pero la relación es muy normal"

Juan Gutiérrez
Subdirector de AS
Subdirector de polideportivo. Ha desarrollado toda su carrera en AS desde 1991. Cubrió dos Juegos Olímpicos, siete Mundiales de ciclismo y uno de esquí, 12 veces el Tour y la Vuelta, seis el Giro… En 2007 fue nombrado jefe de Más Deporte, puesto que ocupó hasta 2017, cuando ascendió a subdirector en las áreas de Motor, Baloncesto y Más Deporte.
Actualizado a

Sin Botero, sin Aitor... Este año ya es usted el líder único del Kelme.

—Sí. Ya no tengo excusas, ¿no?

¿Eso le carga de responsabilidad?

—Sin duda. Pero me siento preparado para asumirla, porque estoy respaldado por el equipo y por gente joven que ha ido creciendo como García Quesada, Manzano, Juliá, Valverde...

Tras un año repleto de desgracias, ¿cómo se plantea usted 2003?

—Sólo me preocupa andar bien, no tener caídas ni enfermedades, evitar la mala suerte... Lo demás ya lo pondré yo, porque esta temporada tengo la mente más sufrida.

¿Qué lecciones ha aprendido?

—He aprendido cosas concretas sobre mi preparación, pero, sobre todo, me he curtido mental y físicamente. Saber pasar los momentos malos me ha enseñado a sufrir y ahora tengo una mentalidad más fuerte y ganadora. Voy a sacar la casta de sufridor.

Los palos enseñan mucho...

—Y te hacen ganar experiencia... Me he visto hundido, pero ahí es cuando hay que tirar de la clase. He analizado las cosas y me he dado cuenta de que tengo 27 años, una edad ideal, y numerosos aprendizajes detrás.

Merckx, el año pasado, y Pantani, en una reciente entrevista en AS, le han elogiado muchísimo.

—Cuando leo esas cosas me sale una sonrisa por debajo... Nunca olvidaré las palabras de estos campeones. Cuando leí en AS a Pantani, me llené de confianza. A veces los demás tienen más fe en mí que yo mismo. En ocasiones he tenido miedo a ganar, pero he aprendido a superar los complejos.

¿No le llegó, quizá, el salto de líder demasiado pronto y sin experiencia?

—Es posible. Tras irse Heras me vi líder del Kelme. Y no me arrepiento de haberlo asumido, pero quizá me faltó una temporada más en la sombra, al lado de Escartín o de Roberto, porque he tenido que aprender yo solito.

¿No le habrán ocurrido tantas desgracias por pasarse usted de bueno?

—Mucha gente me lo dice. En el ciclismo no se puede ser tan bueno, eso ya lo he aprendido. Tengo que ser más avaricioso, más ambicioso, más pícaro... Me falta tener más mala leche y dar algún puñetazo en la mesa.

También se ha dicho que es usted un llorón, que pone siempre excusas.

—Me han puesto de llorón y quejica, pero eso me viene también por ser demasiado bueno. De todos modos, cuando protesté por la calidad del material, me hubiera gustado ver a esa gente en mi pellejo avería tras avería. Voy a demostrar que no soy así.

Igualmente se le ha achacado que no sabe decir "no" a nadie.

—Eso ya ha cambiado. Me fastidia mucho, pero este invierno he tenido que decir que no a muchos compromisos, porque el año anterior estuve de acto en acto y apenas descansé. No se puede cumplir con todos. Aunque me cueste, debo ser más egoísta.

¿Cómo han quedado sus relaciones con Aitor González?

—Normales, igual que eran antes: ni buenas ni malas. Los dos somos muy distintos y por eso no ha surgido esa química para ser amigos, pero eso le ocurre igual a muchas personas.

¿Guarda algún rencor?

—No. El mejor rencor es ganar carreras. Pasé momentos fastidiosos, pero ya son historia. Aitor González actuó mal el día del Angliru cuando ni siquiera lo necesitaba, porque hubiera ganado la Vuelta igual porque era el más fuerte. Luego lo reconoció y pidió disculpas. A mí me vale así.

¿Sus objetivos para este año?

—Creo que estoy capacitado para estar con los primeros en el Tour de Francia, incluso en el podio, y luego voy a intentar en la Vuelta a España que a la tercera vaya la vencida.

¿Lance Armstrong es batible?

—Armstrong volverá a ser el favorito, pero no será eterno y hay que estar preparado para entonces, porque existe un segundo nivel al acecho donde estoy yo mismo junto a ciclistas como Beloki, Igor Galdeano, Botero...

Cuando vistió el maillot blanco de mejor joven en 2001 dijo usted que ganaría el Tour de Francia en el futuro al estilo de Perico Delgado.

—Y sigo pensando que puedo ganar el Tour como Perico. Tengo los pies en el suelo y sé que son palabras mayores, pero hay que moverse con esa ilusión. Debo ser ambicioso. Luego, si no lo consigo, que no sea porque no me he entregado al máximo.

¿Cuál es el mayor defecto de Sevilla en competición?

—Tengo que mejorar mis reacciones en situaciones concretas, pero en general creo que soy bastante completo. Subo bien, me defiendo en contrarreloj y soy hábil en el pelotón, porque nunca me ha sorprendido un abanico.

Noticias relacionadas

Usted que tuvo que cumplir una sanción por cafeína, ¿qué opina de que Gurpegui no sea aún castigado?

—Me parece bien que los deportistas tengamos los mismos derechos que cualquier ciudadano. Por eso apoyo a Gurpegui, pero debería aplicarse el mismo rasero a todos los deportes.

Te recomendamos en Polideportivo