Yo digo Manuel Rosety

La clausura, un exceso

Manuel Rosety
Redacción de AS
Actualizado a

A juzgar por el acta arbitral y el informe policial, los incidentes que hubo el domingo en El Molinón resultaron más espectaculares que en lo que realidad fueron. Según los documentos oficiales, el principal problema fue una tángana entre jugadores y los lanzamientos de una barra de plástico y una supuesta navaja, sobre la que parece que hay dudas de su procedencia.

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El público de El Molinón suele ser bastante paciente, salvo el foco radical que, como en casi todos los campos, prolifera con el beneplácito de todos los organismos que sólo lo critican cuando surge alguna incidencia de cierta relevancia. De todas formas, el control policial quedó demostrado que fue correcto, al no registrarse invasión de espectadores.

En cualquier caso, la mala actuación del árbitro y la actitud provocativa de determinados jugadores del Numancia no pueden ser una disculpa para el lanzamientos de objetos. Sin embargo, a nadie se le escapa la tensión que hay en el fútbol. El domingo, la que se respiró en El Molinón fue grande, pero, principalmente, en el terreno de juego. Hablar de cierre de campo parece excesivo, sobre todo si recordamos otros sucesos en los que no se llegó a la clausura cuando saltaron espectadores al campo.

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