Audiovisual | Mundial

Un realizador español, al frente del Mundial

Juan Figueroa, delfín de Santamaría, transmitió el balonmano

<b>INTEGRADO</b>. Figueroa lleva nueve años viviendo en Portugal.
Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

La retransmisión del Mundial de balonmano estuvo en el aire hasta dos días antes de su inicio, pero el arreglo final ha permitido presenciar una excelente realización a cargo de Luso Mundo, que ha utilizado a tres realizadores para la transmisión de los 80 partidos. El director de las realizaciones es un español, el gallego Juan Figueroa, que lleva en Portugal nueve años, y donde se ve "asentado definitivamente".

Figueroa empezó en TVG "en el equipo de Víctor Santamaría (actual realizador jefe de Deportes de Canal +)". "Lógicamente, he aprendido de él, y posiblemente mis realizaciones tengan algo de su sello", asegura.

En Portugal ha tocado "todos los palos", aunque últimamente se ha especializado en deportes y ahora espera realizar la próxima Eurocopa de fútbol: "Hemos demostrado que trabajamos bien, y por tanto Luso Mundo tiene opciones de competir por ella".

Durante el Mundial de balonmano ha utilizado seis cámaras en los partidos de clasificación, pero en la fase final "se ha podido aumentar el número a diez, con treinta personas dedicadas a ellas. Con diez, en balonmano, es suficiente para dar una cobertura de calidad, con una grúa y con dos cámaras lentas. En fútbol llegamos a utilizar 16. Pero sólo en grandes acontecimientos, porque en las transmisiones domésticas no tenemos tantos medios".

Señala que las transmisiones más complicadas "son las de fútbol, no tanto por la técnica, sino por la presión. Si por lo que sea te pierdes el gol del partido, ya te puedes esconder una buena temporada", y apunta que "el balonmano es un deporte muy televisivo, por su plasticidad y por las posibilidades que ofrece a nivel de gestos y repeticiones. La antítesis es el hockey sobre patines, que en Portugal se ofrece mucho; por su velocidad es imposible una transmisión tan lucida".

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Figueroa asegura que el recurso de las caras bonitas que siempre se captan en la grada no es cosa suya: "Los cámaras son todos hombres y compiten por encontrar a la más guapa".

Casado con una portuguesa y con dos hijas, dice que el ser gallego le ayudó a integrarse: "Lo mejor de la UE es que ya no hay fronteras. Nunca me ha importado eso de las nacionalidades".

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