Masip, un rebelde tipo George Clooney
Enric Masip lo ha ganado todo muchas veces con el Barcelona, club para el que es el jugador talismán, y con España aporta su carácter de ganador a la vez que asume el rol de gregario de lujo para Talant Dusebaev, el hombre de confianza del seleccionador Argilés. Su actuación defensiva contra Croacia ha pasado a los anales de la historia.
En una de las tertulias de Portugal, Enric Masip le espetó a Olalla: "Si el Portland ganó la Copa de Europa de hace tres años fue porque Barrufet y yo estábamos lesionados. Si llegamos a salir en el Palau os cagáis". Enric se quiere a sí mismo; se siente depredador. Cuando aparece en la pista, el rival presiente el peligro de este cazador con mirada de serpiente, cuello de caballo, brazos de estibador, espalda de toro y cierto aire al atractivo Geoge Clooney.
En la Selección transmite el mismo carácter con que se desenvuelve en el Barcelona; es un ganador, un jugador que desconoce el miedo escénico, un tipo duro que siempre cumple. El Dream Team de Valero Rivera reunió genio, calidad y carácter, y todo eso lo ponía Enric. Ha pasado el tiempo y él sigue tirando del carro azulgrana pese a que le traen cada año un titular para su puesto. Pero el que juega es Masip.
Para los barcelonistas es el talismán, el jugador criado en la cantera, modelado en el Granollers y elevado a los altares en el Palau. Un buen día Valero Rivera le retiró los galones de capitán, un castigo para un líder. Daba igual. Con o sin el brazalete, nadie le iba a cambiar en su rebeldía, a salirse del guión para ganar, a ser capaz de oficiar de guerrillero o francotirador.
En la Selección, el liderato es para Dujsebaev, el hombre de confianza de Argilés. ¿Y Masip? Ni una palabra, ni una crítica, ni un mal gesto. Durante el Mundial ha asumido la condición de gregario de lujo, de complemento de Talant, de jugador defensivo. Pero ahí están sus logros; con Croacia, su actuación defensiva como adelantado en el cinco uno pasará a los anales.
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Nadie se atrevía a soltar el brazo ante Croacia y fue él, en la prórroga, el único que tuvo arrestos en aquellos minutos interminables. Jugó ataque y defensa, sin descanso, sin colaboración de nadie. Un todoterreno afectado por la derrota, porque él, que lo ha ganado todo tantas veces con el Barça y que un día renunció a la Selección porque su club le hizo un contrato con el que quería reservarle, no se acostumbra a perder.
Dice que le gustaría que el Real Madrid tuviese sección de balonmano "no por ganarle, sino para que hubiese más competición", y asume que en ese club nunca podría jugar: "Porque mi nombre está unido al Barça, y porque en Barcelona está mi futuro. Pero yo no soy anti".
