Yo digo José Ribagorda

Un desastre que se veía venir

Actualizado a

Ante el Recreativo, todo anunciaba el desastre que se veía venir. Unas gradas desangeladas, despobladas de esa entusiasta afición que nunca da la espalda al equipo, hacían presagiar lo peor. Era como si los ausentes hubieran dejado de confiar en las posibilidades del equipo en una competición que siempre, hasta en los peores momentos, se nos ha dado bien. Era como si hubieran entendido, de antemano, que el Atlético de este año no está para florituras, ni logros de ningún tipo. A los miles de aficionados ausentes en el Calderón no les faltó razón, porque se libraron de todo un ejercicio de impotencia.

Noticias relacionadas

Sin ideas, sin el más mínimo atisbo de calidad, todas las líneas del equipo naufragaron de nuevo, y esta vez en la Copa del Rey. Volvimos a constatar ante los de Lucas Alcaraz que cuando jugamos con conjuntos teóricamente inferiores esta temporada no somos capaces de dar nunca la talla. Sólo ante los equipos grandes transmitimos la sensación de querer reivindicar nuestro pasado. Únicamente nos queda ya el objetivo de asegurar la permanencia en la categoría y a tenor de lo visto hasta ahora sería todo un éxito. Olvidada la pesadilla de la eliminatoria copera ante el Recreativo nos espera ahora el Barcelona, desgraciadamente para nuestros intereses, sin Van Gaal en el banquillo.

Es lo único que nos faltaba. Pero no desesperemos, que cuanto menos tenemos asegurados los tres puntos en juego del encuentro que nos enfrentará, a final de la presente temporada, al Racing de Santander del estrafalario Dimitri Piterman.

Te recomendamos en Polideportivo