Su valedor fue un aficionado
Formado en el Real Madrid, un destino profesional de su padre le llevó a Asturias.
Iniciada su formación en las categorías inferiores del Real Madrid, un destino profesional de su padre trajo a Yago a Asturias. En edad cadete, cuando jugaba en el Estadio, de Oviedo, fue descubierto por un aficionado, llamado Dionisio Peña, que en su momento fue aspirante a la presidencia del Oviedo, y amigo personal del técnico sportinguista Tati Valdés. Un simple partido sirvió para que el club gijonés lo incorporara a sus filas, con una proyección siempre ascendente.
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Llegó al primer equipo en la efímera etapa de Antonio López, actual segundo entrenador del Valencia, quien lo colocó como carrilero, fuera de su sitio. Poco después, con Braojos, recuperó su posición en el centro de la defensa, en la que brilló hasta que el Celta y el Racing de Santander se disputaron sus servicios.
Yago se distingue por su total concentración en los partidos. En un zaguero que sabe colocarse y estar pendiente del balón y del delantero, tiene potencia y no se busca complicaciones. Es un defensa muy práctico, callado y disciplinado, es un ejemplo en el vestuario. En Segunda División juega sobrado. Ya lo demostró.
