Crisis aparcada
El Atlético gana su primer envite al Xerez gracias a un gol de Albertini, aunque el corazón andaluz mereció mejor suerte.

Albertini permite que la bomba de Gil quede en suspenso. En su competición favorita, el Atlético ganó el envite inicial ante el Xerez, gracias a su experiencia. Lo más positivo es que con el cambio de sistema, el equipo dio una imagen de mayor sobriedad, y que el paso a los cuartos lo tiene muy cerca. El Xerez nunca perdió la fe, hasta el final se volcó sobre el área de Burgos y se mereció el empate.
Los jugadores de Luis saltaron a Chapín con una rabia contenida. Estaban dolidos y querían darle una lección a su presidente. La gente de Schuster se quería dar un homenaje en la vuelta a casa. Los primeros quince minutos estuvieron presididos por la palabras de Gil. El Atlético era un desastre. Los jerezanos se movían con solvencia en la zona central y por la banda izquierda con la movilidad de Rubiales desestabilizaban a la cobertura madrileña. Albertini intentaba imponer su experiencia, pero era imposible. El balón no les duraba nada a los rojiblancos y parecía que la crisis se podía acrecentar.
No obstante, el fuelle andaluz duró un cuarto de hora. Tampoco agobiaron al Mono, cuya intervención más comprometida fue un remate de su compañero Contra. Al final tuvo que ser el italiano el que dictase su sentencia. Paró, mandó y templó. La pelota pasó a ser atlética. Aguilera lanzó un centro que Emerson enviaba al poste y a continuación Albertini abría el marcador con un zapatazo de larga distancia que se comía Mora. La gente de Luis se entonaba. Las líneas parecían más juntas y hasta Correa lanzaba alguna contra bien dibujada.
El mando de Albertini era evidente. Incluso lo más positivo es que durante todo el tiempo tuvo hablando a su gente, calmándola y corrigiendo posiciones. La charla que había tenido con Luis en el hotel daba sus frutos. La calidad se estaba imponiendo a los ánimos de los jerezanos.
Gris
El amor propio del Xerez siguió animando el partido. No tenían ideas los locales, pero sí el espíritu ofensivo que les ha inculcado Schuster. El Atlético se dedicó a contemporizar. Hubo un gol bien anulado a Moreno por fuera de juego y Correa enviaba fuera uno de sus tantos cantados. El único aliciente era observar las salidas llenas de fantasía de Jorge que volvía a reclamar su entrada en el once titular. Justo con la salida del canario, Luis pasaba del 4-4-2, al 4-2-3-1, y los rojiblancos cayeron en su nivel de juego. La salida de Mena representó que el Xerez se fuera al ataque y Burgos tuvo sus momentos de mayor intensidad.
La apuesta por el fútbol control era aburridísima y el control del partido lo habían perdido. Zárate empujaba a sus puntas, y la defensa atlética se atolondraba en exceso, sobre todo cuando cedía metros y se encerraba sobre Burgos,que daba sensación de seguridad en los pelotazos cruzados a las espaldas de sus centrales. Hasta Gerard en el minuto final cabeceaba al larguero. La cesión absurda del balón para sacar petróleo de Dani y Jorge no daba resultado alguno. Los rojiblancos no pueden sacar pecho y esta victoria les permitirá tomar aire pensando en la reválida ante el Depor. El Xerez se merece una nota alta, ya que hasta con los suplentes, se lo puso complicado al Primera.
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