Cumbre con morbo para atacar la crisis
Gil sigue como una moto. Luis no se va a cortar a la hora de reprochar al jefe sus palabras. Futre pedirá tranquilidad, aunque es el que corre más peligro.

El Calderón será hoy el centro de atención. Después de la bomba de Jesús Gil se verán las caras las partes afectadas para firmar la paz al menos hasta la conclusión de la temporada. Luis, que contará con el apoyo de Futre, va a pedirle al presidente que deje en paz a los jugadores, pues está convencido de que en breve acabará la mala racha de resultados.
A las cinco de la tarde, hora taurina, está fijada la cita en el Vicente Calderón. Jesús Gil se meterá en su despacho con Luis Aragonés y Paulo Futre, que están llegan dispuestos a expresarle su malestar por sus declaraciones contra la plantilla. El presidente se mantiene firme en sus planteamientos, aunque reconoce que se pasó a la hora de nombrar a Santi. Como árbitro, el director general, Miguel Ángel Gil, que intentará tranquilizar las aguas y poner los medios para salir de la crisis.
En un principio todo puede pasar. El partido copero ante el Xerez no va a variar los planteamientos. Gil está muy enfadado con todo lo que está sucediendo en el ámbito deportivo, y su confianza en los técnicos ha disminuido considerablemente. Ayer pasó su primer reconocimiento médico desde que se le implantará el marcapasos y, aunque ha sido positivo, le han pedido calma, ya que el domingo a la conclusión del partido su corazón estaba a 180 pulsaciones. Su intención es no cortarse. A Luis le pedirá explicaciones de lo que está sucediendo en el vestuario, los motivos de la ausencia de determinados jugadores y buscar un revulsivo para afrontar los duros partidos que esperan ante Deportivo, Real Madrid, Real Sociedad y Barcelona. Con Futre su sintonía es nula y del grado de enfrentamiento en la entrevista no se descartan soluciones drásticas. Su hijo Miguel Ángel intentará en todo momento que la discusión no pase a mayores.
Crítica
Luis llevará la voz de la parte contraria. En principio apoyará a su plantilla y de manera drástica y enérgica le pedirá a Gil que no se vuelvan a producir estas declaraciones que no favorecen a nadie. Le pedirá al presidente que se contenga para el futuro, y que le deje hacer su trabajo sin meterse en cuestiones técnicas, ya que no está dispuesto a consentirlo. Dejará bien claro su postura de que no va a dejar su cargo y que los juicios de valor hay que hacerlos a la conclusión de la campaña. En caso de otro calentón presidencial, indicará que debe ser su figura la que esté cuestionada.
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La parte más débil será la de Futre. Apoyará al técnico en el sentido de que hay que dejar tranquilos a los jugadores en los momentos de malos resultados. Se hace responsable de los fichajes que ha traído y que el 30 de junio será el momento de verse las caras. No se espera que ponga su cargo a disposición de Gil, ya que en ese mismo momento se le podía tomar la palabra. Gil Marín intentará firmar un compromiso entre las partes en el sentido de que para el futuro los trapos sucios hay que lavarlos en casa, y con vistas a la aparición ante los medios de comunicación hay que dejar sensación de unidad y apoyo a los jugadores.
Aunque luego, Jesús Gil tiene la intención de acudir al sábado al hotel de concentración del equipo para hablar con los jugadores y decirse a las caras todas las quejas que tengan las dos partes, la verdad es que la ruptura va a ser evidente dentro de la entidad. El buen feeling entre Luis y su presidente está roto. Con Futre apenas se cuenta y los jugadores no se han cortado a la hora de hablar del jefe. Los resultados van a dictar la sentencia final, ya que el domingo una derrota contra el Deportivo ante el Calderón y con la grada sacando pañuelos blancos al palco puede provocar ya la gran debacle. La realidad es que tanto Gil como Luis se mantienen firmes en sus planteamientos.
