La plantilla cierra filas y pasa de Gil
Luis se reunió con la plantilla, les pidió tranquilidad y que eviten la polémica. El presidente no hablará y el sábado lo hará cara a cara con los jugadores.

La tormenta desatada por las declaraciones de Jesús Gil se calmó gracias a los buenos oficios de Luis Aragonés, que consiguió atemperar los ánimos de la plantilla, a la que se le adeuda todavía 2.400.000 euros correspondientes a las dos últimas mensualidades. La consecuencia es que los jugadores se olvidaron de su presidente y se juramentaron para conseguir superar la cuesta de enero y el envite copero de la mejor forma posible. A cambio el máximo dirigente ha asegurado que va a mantener una política de no hacer declaraciones durante la presente semana.
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Fue una jornada en la que el teléfono fue el protagonista. Desde primera hora de la mañana a Jesús Gil le fueron recriminando sus declaraciones a la SER. Luis tomó las riendas. Dio la cara ante su gente y apoyó a Santi, Otero y Carreras. Al final llegó la paz con la conversación telefónica entre los dos protagonistas y la promesa presidencial de que para el futuro más inmediato se va a abstener de hacer declaraciones públicas sobre el equipo.
Igualmente se acordó que el próximo jueves por la tarde, al regreso del viaje a Jerez, el presidente tiene la intención de reunirse con el cuerpo técnico y hablar a la cara de la situación del equipo. También el sábado quiere acudir al hotel de concentración del conjunto para reunirse a solas con los jugadores y expresarles su confianza pensando en la cita del domingo ante el Deportivo. Gil no quiso hablar ayer sobre las declaraciones de Otero.
