Pareja mortal
Palermo y Víctor marcan las diferencias de un Villarreal listo y valiente ante un pobre Atlético en el que destacó el Niño.

El Villarreal fue el más listo. Ganó gracias a que tanto Palermo como Víctor supieron sacar petróleo de los regalos de una defensa rojiblanca que se disfrazó de Reyes Magos. En un partido disparatado, trepidante, sin dueño, y con goles para todos los gustos, los tres puntos se quedaron del lado del equipo que intentó imponer cierta cordura, ante el disparate rojiblanco en la que solamente Fernando Torres y José Mari dieron la imagen de un bloque de Primera.
Los partidos del Atlético son una auténtica verbena. Luis se ha empeñado en jugar a la ruleta rusa con esta plantilla y cuando la primera vuelta está a punto de concluir ya nadie sabe lo que hace en el conjunto rojiblanco. El Villarreal de Floro supo entrar en las debilidades del rival con habilidad. El debutante Farinós se salió ante Albertini y Emerson y comenzó a buscar las bandas y los pases a las espaldas de los centrales atléticos para crear peligro ante Esteban. En solamente dos minutos se adelantaron en el marcador, gracias a Unai y Palermo. Pese a la remontada rojiblanca que llegó a igualar la desventaja por medio de Fernando Torres y Santi, antes del descanso Víctor sentenciaba el encuentro.
Los dos conjuntos despreciaban el balón, en especial los madrileños que llevan todo el año sin tener centrocampistas. Luis debe analizar sus ideas y no volverse loco con tantos cambios. Es cierto que tanto José Mari como Luis García enviaron sendos balones a los palos, pero la imagen rojiblanca daba pena. El Villarreal al menos combinaba con sus mediocentros, sacaba la pelota bien manejada para buscar las bandas y siempre era el que imponía sus condiciones sobre el campo. En el Atlético, fatal la defensa, y los delanteros, en especial el Niño y José Mari, sacando magia de los melones que le llegaban.
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La machada atlética no se consumó debido a que el Villarreal jugó con inteligencia y los cambios de Luis no aportaron nada. Incomprensible la salida de Carreras para meter a Hibic. Movilla se quedó en el banquillo cuando se intentaba un poco de luces a la hora de tocar el balón. Pese al dominio rojiblanco, la realidad era que las ocasiones de gol tenían color castellonense. Palermo volvía a encontrar portería, aunque luego el Niño pusiera algo de emoción. Floro fue metiendo gente en el centro del campo para ahogar las acometidas sin sentido que hacía la gente de Luis, que puede ser en la actualidad el bloque más sin sentido que hay en la categoría. Ni siquiera pueden alegar la actuación de Muñiz Fernández, un mal árbitro y casero, con la duda de un posible penalti de Unai a Santi.
Floro ha dado su carnet de identidad al Villarreal y en especial a un Palermo que ha vuelto a ser el de Boca, aunque es complicado que pueda tener tantas facilidades como las que encontró ayer. Siguiendo por esta línea, seguro que van a llegar a final del campeonato en la zona de tranquilidad. Lo del Atlético es otro cantar. Sigue en su línea abajo y no se le ve la más mínima reacción. A lo mejor no es problema de jugadores. Sería el momento de que Luis se cuestionase su pizarra. Es un equipo desmoralizado, miedoso y que se aproxima a la zona de descenso de la clasificación por deméritos propios.
