Italianos, no gracias
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El inolvidable Vieri fue la única excepción. Él sí que fue capaz de entusiasmar a la afición y de contribuir con su portentosa capacidad goleadora a la buena marcha del equipo. Lástima que no llegara en el mejor momento. Salvo este descomunal nueve, la contribución italiana al Atlético es realmente patética. Con Arrigo Sacchi tuvimos la desgracia de sufrir su absoluto declinar como entrenador. Por no hablar de sus grandes apuestas para aquella nefasta temporada que nos dirigió: el calvo Torrisi, el bello Serena o el por entonces prometedor Venturin, una reliquia que fichamos con 32 años. Italia tampoco ha sido tierra abonada para los nuestros. A Javi Moreno y José Mari la experiencia vivida allí parece como si hubiera evaporado las virtudes que atesoraban. No son ni la sombra de lo que fueron aquí.
La última joya que hemos adquirido de aquellas latitudes es Albertini. Nadie discute su talento, ni su currículo, pero hasta el momento no ha sido sino una nueva decepción que nos ha llegado con el sello trasalpino. Estaba llamado a ser el cerebro de nuestro mediocampo. El hombre que diera solvencia a nuestro ataque. De momento, lo único que ha transmitido es tristeza y desconcierto. A pesar de ello, no pienso que sea el único responsable de la pobre imagen que ofrecemos. En fin, porca miseria...