Ciclismo | Vuelta 2003

La Vuelta más plus

"El recorrido de 2003 tiene más viento, más puertos de montaña que nunca y más kilómetros de contrarreloj que el Giro y el Tour", explicó Enrique Franco

Juan Gutiérrez
Subdirector de AS
Subdirector de polideportivo. Ha desarrollado toda su carrera en AS desde 1991. Cubrió dos Juegos Olímpicos, siete Mundiales de ciclismo y uno de esquí, 12 veces el Tour y la Vuelta, seis el Giro… En 2007 fue nombrado jefe de Más Deporte, puesto que ocupó hasta 2017, cuando ascendió a subdirector en las áreas de Motor, Baloncesto y Más Deporte.
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La próxima edición la definiría como la Vuelta más, porque más por más es mucho más. Tiene más viento, más contrarreloj que el Tour y que el Giro y más número de montañas que en toda la historia". Así resumió ayer Enrique Franco el recorrido de la ronda española de 2003, durante la presentación celebrada en Madrid. "Creo que es la mejor que ha diseñado nunca Unipublic", añadió el director general de la carrera. En definitiva, será la Vuelta más plus. Aunque, eso sí, se mantiene la filosofía de etapas muy cortas.

Franco ha diseñado un trazado a su gusto para la Vuelta de su jubilación ("creo que será mi última como director general"). El recorrido está equilibrado, pero a lo bestia. Los escaladores tendrán seis llegadas en alto (una de ellas en cronoescalada), que en total suman unos 119 km de ascensión. Frente a ello, los especialistas contra el crono disponen de 93 km llanos de contrarreloj.

Si a esto se le añaden varias etapas presumibles de viento (Zaragoza, Albacete, Cuenca, Valdepeñas...) y la contrarreloj por equipos de Gijón, resulta que la carrera ha logrado reunir todos los ingredientes del ciclismo. Bueno, todos menos uno: "No vamos a tener muchas opciones de sprint", se lamentaba Óscar Freire.

Etapas Tour. Unipublic ha tomado nota de una vieja reivindicación: "Siempre se ha dicho que a la Vuelta le faltaba una o dos etapas de montaña del Tour; pues van servidas", dice Franco. La ronda llegará a Francia en la 7ª etapa, que arribará en Cauterets tras subirse el Aubisque, y al día siguiente volverá a España ascendiendo otros dos mitos, el Aspin y el Peyresourde, camino del alto de Pla de Beret.

Fase decisiva. Por si esto no fuera suficiente para el primer contacto con la montaña, la 9ª jornada acabará en alto por tercer día consecutivo. El exigente Port d’Envalira (Andorra), a 2.410 metros de altitud, se estrena como final de etapa. Antes se subirá La Bonaigua, que también supera los 2.000 metros

Este tríptico de los Pirineos, unido a la crono anterior de Zaragoza, se intuye como la parte más decisiva, o al menos aclaratoria, de todo el recorrido. "De esta fase saldrá un póquer de favoritos, con ventaja para los escaladores. La contrarreloj de Albacete dará la vuelta a la clasificación general, pero luego queda La Pandera, Sierra Nevada y Abantos para compensar. En general, todo se equilibra", opina Álvaro Pino.

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La creencia general es que esta Vuelta favorece a los escaladores, pero no todo el mundo está de acuerdo. "Para mí es un recorrido donde los contrarrelojistas que se defiendan bien en la montaña tendrán ventaja", apunta Eusebio Unzué. "93 kilómetros cronometrados son muchos, a la altura de cualquier Tour. Luego es cierto que hay bastantes llegadas en alto, pero ninguna permite sacar tantas diferencias como en las cronos".

Las últimas dudas, si es que todavía quedara alguna, se aclararán en la penúltima etapa: la cronoescalada de Abantos (12 km), que suple a la crono llana de Madrid que se celebró en las tres ediciones anteriores. "Esto también produce un cambio de filosofía y de estrategia. Antes eran los escaladores los que debían llegar con ventaja al final, pero ahora deberán ser los contrarrelojistas", comenta Vicente Belda.

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