Holyfield puede retirarse por una lesión crónica
Tiene seriamente dañado el hombro desde que peleó con Moorer en el 94

Durante los últimos años de su ilustre carrera boxística siempre ha respondido ante una derrota con un discurso que se tiene bien aprendido: "No voy a arrojar la toalla y marcharme". Unas palabras que debe tener ahora en su mente el cuatro veces campeón del mundo cuando madura su futuro y las posibilidades de que una lesión en el hombro le obligue a dejar el boxeo para siempre.
Holyfield sufrió la lesión durante la pelea del sábado en Atlantic City frente a Chris Byrd, un boxeador al que se hubiera comido vivo con unos años menos y con su brazo izquierdo en condiciones. Pero los dolores en el hombro le impidieron colocar su jab -sólo lanzó tres durante los 12 asaltos- y durante toda la pelea fue un hombre con una sola mano.
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Esta es la segunda lesión grave que sufre Holyfield en el hombro en los últimos ocho años y pone en peligro su carrera. El púgil debe decidir en los próximos días si se somete a una operación y luego pasarse varios meses de ejercicios para recuperar el movimiento y su fuerza. En 1994 tuvo su primera lesión en el hombro en la primera pelea que disputó contra Michael Moorer. Durante su estancia en el hospital le fue diagnosticado un problema coronario que alarmó al púgil y a sus médicos inicialmente aunque luego se comprobó que su corazón estaba bien y que el problema cardiaco había sido consecuencia del consumo de morfina para controlar el dolor.
En las últimas siete peleas que ha disputado, Holyfield tiene un palmarés de dos victorias, tres derrotas y dos nulos y a los 40 años es muy posible que ya no tenga posibilidad de pelear por un nuevo título mundial. "No quiero estar de nuevo en un cuadrilátero y tener miedo a que el hombro se rompa", ha admitido el boxeador cuando la idea de la lesión y de la retirada se ha cruzado por su mente.