Que se tapen un poquito
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Ya se acabó el tostón del Centenario blanco. Vaya paliza que nos han dado durante todo un año. La realidad es que un alto porcentaje de este macroprograma de festejos ha dormido el sueño de los justos. No importa. Si han disfrutado, fenomenal, son nuestros vecinos. Ni pista de nieve, ni astronave, ni foco galáctico, ni paro mundial. Tampoco el Deportivo se sumó a la fiesta y les hizo una avería en la final de Copa. Intentaron abarcar mucho y al final casi se les va de las manos el tormento que habían planificado para una España que ha acabado muy cansada de tanta prepotencia. La humildad es un tesoro que deben descubrir.
Ya llegó la alegría al mundo del fútbol. Desde el jueves podemos hablar del Centenario rojiblanco. Lo nuestro será mucho más mundano. Baladas de Sabina en lugar de Ópera. Verbena por los conciertos del Real. Toros para taparnos del mal de altura del espacio. Trofeo nacional y no caer en el ridículo de que la gente falle para formar la selección FIFA. Nuestro Niño Torres como centro de atención de todo el mundo y eso que todavía no tenemos ni Balón de Oro ni el visto bueno de los seleccionadores. El socio será el foco de atención para que disfrute al máximo de su fidelidad a los colores.
