Primera | Alavés 2 - Atlético 0

Picadura mortal

Exhibición del Alavés que destrozó al Atlético gracias a un Ilie magistral que a la contra dejó en evidencia a los de Luis

Manolete
Actualizado a

La picadura de la Cobra Ilie fue mortal para el Atlético. El rumano rompió el partido en el primer tiempo. El Alavés explotó al máximo sus virtudes y los de Luis acrecentaron sus defectos a la hora del maltrato con el balón. Otra ocasión de oro perdida para los madrileños de seguir ascendiendo. Mendizorroza y Mané siguen siendo gafes para el conjunto de Gil. La enésima prueba de Albertini como director de orquesta fue un nuevo fiasco.

El Atlético es el único conjunto de Primera capaz de tropezar de manera reiterada con los rivales teóricamente más débiles. Luis y su gente se llenaron la boca, asegurando que habían aprendido de los errores en Pamplona. Mentira. El Alavés de Mané salió descarado buscando la victoria, con un Ilie jugando de mediapunta, y que nunca fue tapado por Nagore. Pronto el rumano dictó su sentencia dando una sensacional asistencia que no desaprovechó Rubén Navarro y posteriormente coronando una preciosa jugada individual. A la media hora los vitorianos llevan una ventaja de dos goles en el marcador, ante un adversario con un torrija bestial.

La estrategia rojiblanca era la mejor arma de ataque alavesista. En cada falta sobre el área de Dutruel llegaba peligro hacia Esteban. El balón no existía para el Atlético, que lo rifaba de manera lamentable. Ni una oportunidad tuvieron a lo largo de cuarenta y cinco minutos. El Alavés había llevado el partido hacía sus dominios. Fútbol a la inglesa y que la gente rápida y de calidad del ataque sembraran las dudas en una defensa que estaba agobiada ya que la gente del centro del campo no tapaba a sus pares y los vitorianos llegaban en oleadas. Pésima la imagen de un bloque que no existía. Parecía de patio de colegio y un Alavés que debió aumentar el resultado, ya que nunca tuvo enfrente un adversario con cierta entidad.

Ruleta.

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En el segundo período, y pese a que Luis sacó al campo a Javi Moreno y Luis García, seguía siendo el Alavés el rey del campo. Sus contraataques, en especial a la salida de los córners favorables al Atlético, eran mortales de necesidad. Iván Alonso pudo seguir abriendo la ventaja. Los de Luis ni se enteraban. Un rematillo de cabeza de Javi Moreno y un fallo clamoroso del Niño eran su único bagaje ofensivo. La chispa seguía siendo de la gente de Mané. Los rojiblancos seguían con su mal de altura. Cuando tiene posibilidades de ascender en la clasificación se da la costalada de manera irremediable. Albertini ni se enteraba. Los madrileños estaban cometiendo un auténtico atentado cuando el balón lo tenían en su poder.

Conforme avanzaban los minutos, la impotencia atlética era evidente. El Alavés les daba campo y estaban comodísimos con sus zarpazos. Los pelotazos a las alturas los controlaba sin problemas Dutruel y Karmona. El desgaste de Pablo y Turiel como volantes estaba dando sus resultados. El encefalograma plano de los rojiblancos hacía imposible cualquier alternativa de buscar algo de emoción en la recta final. Hasta Fernando Torres fallaba un penalti que no era y Javi Moreno enviaba a las nubes el rechace. El Alavés se merecía el premio de la victoria ya que siempre fue más listo que un Atlético atocinado. Mané siempre le ganó la partida a Luis.

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