Saques de esquina
Frente a los saques de esquina de la infamia del Camp Nou superpongo el exquisito y bellísimo córner lanzado por la prodigiosa zurda de Jovan Stankovic el pasado domingo en nuestro estadio Vicente Calderón. Frente a ese deplorable comportamiento de ciertos aficionados que reniegan de lo cívico y que ensucian el deporte, reivindico ese certero y preciso centro de rosca del jugador yugoslavo que tuvo su explosivo epílogo en el letal testarazo de Fernando Torres. Fueron dos saques de esquina que nos sirvieron, en un caso para avergonzarnos, para lamentar que un simple juego pueda estar tan radicalizado, pervertido y adulterado; en el otro para reconciliarnos con la vibrante estética de un hermoso y emocionante deporte.
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El córner con la pierna izquierda de Stankovic y el remate de cabeza de un nueve que está llamado a escribir una página inolvidable en la historia del Atlético, endulzaron el amargor que acumulé durante la noche del pasado sábado al ver el derby Barcelona-Real Madrid y comprobar que el fútbol está dejando de ser fútbol. No se trata de renunciar a la pasión, sino practicarla desde los cauces del respeto al rival.
El fútbol no se entiende sin unas considerables dosis de apasionamiento, pero hay límites como la consideración hacia los demás que nunca se deben sobrepasar. Deporte son también valores que de practicarlos nos ayudan a ir con la frente muy alta por la vida.