La lección del miedo
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Imperdonable. El Deportivo regaló un empate increíble a una Juventus que tenía tocada en los primeros diez minutos. De salida los dos pistoleros gallegos, Tristán y Makaay, cumplieron su papel y dejaron con el molde a Buffon. El cerrojazo italiano saltaba por los aires. La gente de Irureta se había encontrado con el balón y aprovechando el estado de gracia de Capdevila por la banda izquierda sacaban una renta de lujo. Ni Lippi en el banquillo podía soñar en dar la vuelta. Fue cuando surgió el miedo y conservadurismo español y se acabó la fiesta. Se dedicaron a contemporizar y al final pagaron caro su error.
Tampoco Irureta estuvo afortunado en los cambios. Riazor se enfadó cuando envió a sus estrellas, sus dos puntas a la ducha y mantuvo a un Duscher que poco aportó. Del Piero y Nedved empujaban a la Juve y al final alcanzaron la igualada. De poco sirvió el arreón final comandado por Luque. Al Deportivo le gusta el balón y se lo ganó al rival. Tocando también se puede defender y esperar la contra definitiva. Esto no es el espíritu de un conjunto que ha enamorado a toda Europa. La valentía tiene sus premios. Para el futuro es necesario no volver a repetir estos errores. Nunca más hay que perder la personalidad propia.
