Insuperable
Fernando Torres fue el autor del gol del triunfo rojiblanco en una noche inspirada del Atlético, que dio un baño al Betis.

¡Que bien se vive en las alturas! Después de dos años en el Infierno, el Atlético tuvo su noche añorada y la victoria ante el Betis le permite situarse en posiciones europeas y codearse con los grandes. Este equipo cada día juega mejor, promete más y puede mirar el futuro con mucha esperanza. El recital de juego que dio fue sensacional y merecedor de una diferencia más grande.
Trepidante, no apto para cardiacos, chispeante y a una velocidad de cohete, el primer tiempo fue un espectáculo espléndido entre Atlético y Betis. Ninguno ocultó sus cartas. Luis propuso una batalla física, mientras que Víctor Fernández quiso ganar desde el control del balón. Los dos conjuntos sabían que la victoria les colocaba en posiciones europeas. Pronto llegó la magia de los centros de Stankovic y en uno de ellos a la salida de un córner, el Niño Torres ganaba la batalla, se aprovechaba de la cantada de Prats y ponía en ventaja a los rojiblancos.
Los verdiblancos no se arrugan y en la siguiente jugada Alfonso consigue un gol legal que es anulado por un fuera de juego inexistente en una jaimitada de Losantos Omar y su juez de línea. Luis, para ahogar a Joaquín y Denilson, jugó con una defensa muy adelantada que hasta en siete ocasiones dejó en evidencia a los delanteros béticos. Nagore daba oxígeno tapando a Capi, Movilla movía a sus hombres a un ritmo asfixiante y Correa entre líneas desconcertaba al muro de Víctor Fernández. El Atlético renunciaba a la pelota y mordía a la hora de defender. El Betis movía con más criterio y sentido el balón, aunque abusaba del toque individual y al final no terminaba de crear peligro ante Esteban. Incluso Assunçao no tenía el punto de mira acertado en el lanzamiento de las faltas. Al final se llegó al descanso por ventaja madrileña y un Calderón que estaba vibrando en una noche de demonios. Había precipitación en los metros finales, pero merecía la pena lo que se veía.
Vendaval
La salida del Atlético en el segundo tiempo fue de libro. Dominaron todos y cada uno de los argumentos del fútbol y la réplica verdiblanca desapareció. Luis siguió valiente y sacó al campo a Albertini y Jorge, que son dos auténticos jugones. Había hambre de sentenciar el partido. Fernando Torres lo tuvo en su cabeza y pie, pero fallo dos oportunidades de oro. Coloccini también puso a prueba a Prats. El Betis estaba desaparecido en combate y ni siquiera podía acercarse a Esteban, ya que la defensa rojiblanca era una máquina perfecta y engrasada. Hasta Jorge permitió a Prats que se reivindicará de su error en el gol del Niño. El vendaval madrileño era imparable, pero estaba perdonando.
Al final el Betis utilizó el juego aéreo para empatar. No obstante Hibic y José Mari salvaron de apuros a Esteban. Al conjunto de Luis se le notaba el gran esfuerzo que había realizado. Sin embargo, nunca desaprovechaban la ocasión de salir a la contra y Prats tuvo que estar muy atento para parar las galopadas de Torres y Jorge. El Atlético ganó por clase, convicción, argumentos, ganas y saber hacer. El Betis claudicó a lo grande y buscando la portería de Esteban hasta el final. El Calderón esta viviendo un fútbol de altura y un bloque que ya no tiene que envidiar nada a nadie.
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El gol de Alfonso era legal
El remate de Alfonso, a la chilena de Capi, es legal, ya que Coloccini y Aguilera están por detrás del delantero verdiblanco. Un error lamentable.
