El tapado, el ausente, el esperado
El tapado es Riquelme, del que espero mucho hoy. De momento, espero que Van Gaal le ponga, dado que Luis Enrique no está. Y luego espero que saque su categoría de gran futbolista, reprimida desde que llegó al Barça, donde le ponen con cuentagotas. Tiene en su memoria un gran partido contra el Madrid, en Tokio, donde se quedó con el balón y con la Intercontinental. Tiene el orgullo de todo jugador argentino. Tiene ante sí un partido grande, único, en el que si sale triunfador habrá ganado de paso su pulso con el entrenador. ¿Cómo dejarle fuera en el futuro si hoy decide el partido?
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El ausente es Zidane, cuya lumbalgia no remite. Del Bosque hubiera querido reservarle ante la Real, el domingo. Pero las cosas iban mal y tiró de él para la última media hora del partido. Hizo un fútbol superior, en calidad y en presencia. El Madrid cambió con él sobre el campo. Pero no ganó y aquel esfuerzo deja a Zidane fuera del Camp Nou y quién sabe si fuera de San Siro. Es el jugador en el que el fútbol del Madrid coge vuelo y categoría. Su juego no sólo es elegantísimo: también es productivo. Junto con Raúl, el hombre más difícil de sustituir en el Madrid de hoy.
Y el esperado es Ronaldo, en torno al que empiezan a agitarse las aguas. ¿Por qué en Brasil marca con tanta facilidad y en el Madrid no? Quizá las causas estén repartidas. Quizá sea solo falta de acomplamiento. También Zidane andaba mal el año pasado a estas alturas. Pero empiezan a escucharse cosas como que debe ordenar su vida (Valdano) o que si no se mueve es difícil echársela (Del Bosque). Todo el mundo sabe que ahí hay un goleador potente, de esfuerzos cortos pero con efectos devastadores. Como Riquelme, tiene ante sí una noche para resolverlo todo de una vez.
