Tres años de Del Bosque, tres meses de Denoueix
Justo hoy hace tres años desde que Del Bosque se hizo cargo del banquillo del Madrid en su nueva época. Y fue ante la Real, justamente. Y en sustitución de Toshack, cuyas impertinencias iban paralelas a su incapacidad. Tres años. Una Champions, una Liga, otra Champions. Más algunos títulos de menor rango. Poco ruido y muchas nueces. Así es el nuevo modelo de entrenador, menos lucido para producir grandes titulares, mejor para el trabajo callado y difícil, para esa inigualable tarea de capataz de estrellas jóvenes, adineradas y tentadas por todo tipo de ofertas.
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Con tipos como Del Bosque ha llegado la gran reacción del fútbol español, que sube y sube en su nivel relativo. Que ahora tengamos siete supervivientes entre Champions y UEFA tiene mucho que ver con ese estilo poco estridente, sensato y trabajador de la nueva ola de entrenadores nacionales. Irureta, Víctor Fernández, Benítez, Lotina, Peiró, Manzano... Dejo la lista abierta porque es interminable. Ellos saben que lo importante son los futbolistas, no sus declaraciones. Que pueden llegar hasta donde pueden llegar, no más allá. Y por eso mismo llegan.
Tres años de Del Bosque y tres meses de Denoueix, que tiene las mismas virtudes y también es sucesor de Toshack, aunque indirecto. El también pertenece a esa nueva línea adoptada por el fútbol español. Si tienen que venir entrenadores de fuera, que sean así. Lo que hay que celebrar es el abandono de aquella moda loca de buscar al más patán, al más ruidoso, al del peor acento, al del látigo más restallante. Aquella línea y la nueva se cruzaron simbólicamente un feliz día, hace tres años, cuando Del Bosque sustituyó a Toshack. Desde aquello las cosas han cambiado mucho.
