Portland no pudo entrar en Ucrania
Espera en Verona a que se abran los aeropuertos e intentar jugar mañana.

Era el viaje que quiere todo entrenador cuando actúa en competiciones internacionales: avión propio, llegada con antelación para poder entrenar al equipo dos veces antes del partido, comodidad y hasta relajación. Pero todo no podía salir al gusto de Zupo Equisoain, que ayer se quedó toda la tarde "perdido en un hotel de carretera a seis kilómetros del aeropuerto italiano de Verona y a la espera de las noticias que lleguen de la EHF".
El entrenador del Portland maldecía las circunstancias. "Un viaje agradable, aunque largo, de 12 horas, se va a convertir en algo más de 40 horas, si llegamos hoy, porque va a depender de que se abran los aeropuertos ucranianos, y ayer estaban todos cerrados. Ni en Kiev se podía aterrizar".
Para Equisoian "el perjuicio es mayúsculo, y ya veremos si se juega. La EHF ha dicho que hay que intentar agotar todas las posibilidades y jugar este domingo. Pero ¿en qué condiciones? Con 40 horas de viaje y sin coger un balón en dos días. Y luego, vuelta a casa para jugar el miércoles y otra vez Champions League el fin de semana".
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Mientras Equisoain esperaba noticias en su habitación de hotel de carretera, con Kiselev ansioso por debutar esta temporada (no juega en la Liga a la espera de su nacionalización), desde Pamplona se preguntaban qué pasará, quien pagará el gasto del vuelo privado si al final no se juega mañana el partido que, por cierto, no se televisará en directo porque en Ucrania no aceptan el intercambio de partidos y se han descolgado pidiendo una fortuna por el enlace.
Hoy decidirá la EHF si se juega o no, incluso si se cambia el escenario. Incertidumbre límite.
