30.000 atletas toman la ciudad
La corredora ciega Marla Runyan centra el interés de esta edición

Nueva York se transforma hoy para recibir a 30.000 privilegiados que corren por sus calles sin tener miedo a los coches, y que pueden recorrer muchas zonas de esta metrópoli donde en un día normal es mejor no entrar... porque no hay garantías de que se salga con la chaqueta y la cartera intactas.
Unos 4000 policías neoyorquinos vigilarán el recorrido de esta 33ª edición del maratón de Nueva York; 42,195 kilómetros que recorren los cinco barrios de la Gran Manzana.
Tesfaye Jifar, campeón del pasado año, está dispuesto a mejorar la marca que impuso en la última edición (2:07:43) cuando ganó su primer maratón neoyorquino. El keniata Rop y el italiano Baldini están en el grupo de competidores directos de Jifar.
Entre las mujeres repite la keniata Okayo, la campeona del pasado año, y los espectadores estarán muy pendientes de Marla Runyan, la norteamericana invidente campeona de los 5.000 y de los 10.000 metros, que estará ayudada por varios ciclistas para guiarla por las calles neoyorquinas. J.M. Moreno.
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Un millón de espectadores
No hay una experiencia más intensa y que deje tanta huella como cuando los corredores, los profesionales y los aficionados llegados de todas partes, abandonan el puente de Queensboro para entrar en Manhattan, a la altura de la calle 60 y la Primera Avenida. Una multitud de un millón de personas da una efusiva bienvenida a los maratonianos a lo largo de esta Primera Avenida, con numerosos gritos de ánimo y pancartas para los corredores más cansados y rezagados del grupo.