De la caída del dragón a la delantera soñada
El Depor hurgó en el fondo de sí mismo y sacó fuerzas para rematar a la Bestia. El partido era tremendo, porque rematar la soberbia del Bayern siempre es difícil. Por eso me extrañó, y deploré, que Riazor no reventara. Nos acostumbramos a lo bueno demasiado pronto y esta década prodigiosa del Depor ya no moviliza a la ciudad como debiera. Pero aunque no hubo llenazo sí hubo muchos y ejemplares aficionados, volcados con un equipo que manejó el partido casi siempre y que sólo cayó en desconcierto durante una corta fase, que le costó el gol de Santa Cruz.
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No está aún clasificado el Depor. No lo tiene fácil. Si en la última jornada el Lens gana en Múnich, obligará al Depor a ganar en Milán. Y el Lens se va a encontrar en Múnich a un Bayern liquidado, sin esperanza alguna ya de obtener ni siquiera plaza en la UEFA. Pero hoy no es día para preocuparse demasiado, sino para celebrar esos golazos de Víctor y de Makaay (¡qué delantero!). Y el de Riquelme, que lideró la victoria del Barça-cantera en Brujas. Y para esperar que hoy siga la fiesta, en Liverpool, con ese Valencia implacable. Y en el Bernabéu, que sí revienta, pese a todo.
Y digo pese a todo porque el Madrid lleva tres partidos consecutivos sin ganar. Esta vez sí reúne, por fin, en una misma alineación a Figo, Zidane, Ronaldo, Raúl y Roberto Carlos, a los que me gusta citar así, como una delantera clásica. Dos extremos (Roberto Carlos es un extremo mal camuflado de defensa lateral), un nueve puro, un interior para contribuir a la llegada y el gol, que sería Raúl, y otro exquisito y cerebral para la elaboración, Zidane. Un grupo de ensueño... si cambian su juego, demasiado al pie y empezamos a ver pases profundos a Ronaldo. Hoy debe ser el día.
