El Depor ante su etapa reina
Vuelve Europa y entre todos los partidos brilla de forma especial el de Riazor, donde un Depor aún convaleciente tiene en su mano la posibilidad de rematar al Bayern. Curioso el caso del equipo de Múnich, tenido por el gran favorito de la competición antes de que empezara, y abocado ahora a salir de ella por la puerta de atrás. La que ni siquiera da paso a la Copa de la UEFA. Y curioso el caso del Depor, metido en mala racha justo cuando mejor cara tenía. Cuando acababa de ganar en Múnich.
Noticias relacionadas
La baja de Valerón ha pesado mucho. El fútbol es juguetón, y ese Depor tan bien estructurado, modelo de duplicidad de eficacia en todos sus puestos, había dejado este año uno, sólo uno, sin suplente: el de media punta, el de Valerón. Ahí estaba Djalminha para las rotaciones. Genial jugador y extravagante ciudadano. Sus cosas acabaron por hartar a Irureta y hasta a Lendoiro. Y terminó por dar con sus huesos en el lejano y poco relevante fútbol austriaco. Y en eso se lesionó Valerón.
Y cuesta jugar sin él. Que si Sergio, que si Víctor, que si Tristán... Ahora es Fran, que se corre al centro y deja la banda a Capdevila. Mejor solución, a mi juicio. Pero la fuerza para superar el mal trance debe salir de todo el equipo, de su fe y su convicción. Tras el Bayern, el Depor ha de enfrentarse consecutivamente a Madrid, Real Sociedad y Barça. Toda una prueba para conocer el fondo real de un equipo sacudido en lo más delicado de su estructura. Toda una prueba de su grandeza como club.
