¿Puede bajar a Segunda el Athletic de Bilbao?
Al final del Celta-Atlético, un espanto de partido que vino a emborronar un poco la magnífica tarde del sábado, asistí a la conversación entre dos atléticos desalentados. Uno decía. "Al menos espero que entre el Recre, el Athletic y algún otro, nos salven a nosotros del descenso". El Athletic, eterno primera junto al Madrid y el Barcelona, acababa de ser zarandeado en Valencia. Su imagen cae de año en año, ha perdido la primacía del fútbol vasco y ya se ve posible su descenso, con el que lleva algún tiempo coqueteando.
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Recuerdo que cuando yo era niño no había tres, sino cuatro eternos. El cuarto era el Espanyol (entonces Español). Bajó a Segunda y aquello se sintió como una desgracia colectiva. Incluso se habló de ampliar la Primera. Pero el Athletic tiene más significación, por su cuajo, por su personalidad, por su historial. Por su carácter de equipo de sólo vascos (o, más propiamente, procedentes del ámbito pelotazari, lo que incluye La Rioja), que le hace único, y que siempre alguien pone en discusión cuando se encuentra en problemas.
Pero no creo que romper esa política garantice nada. El Valencia o el Atlético de Madrid han hecho viajes a Segunda División, a pesar de haber realizado fichajes lujosos la temporada de su descenso. El problema es movilizar una idea en torno al club, como ocurrió el año del Centenario. Dar con algo que saque de la atonía a una plantilla que tiende a aburguesarse por falta de competencia. Dar con un liderazgo en el club que, evidentemente, Heynckes no está en condiciones de asumir ya, después de aquel patinazo.
