Se es virtuoso siempre o no se es nunca
Me parece que fue Oscar Wilde quien lo escribió, y si no fue él no es grave, porque la cita que sigue tampoco es exacta. Venía a decir algo así: "Empieza uno por asesinar a alguien y una vez hecho eso el robo pierde importancia. De ahí se pasa con facilidad al consumo de estupefacientes. Y ya, caídos en la degradación, termina uno por faltar a los oficios dominicales y hasta por pronunciar juramentos y palabras groseras." Pues así le pasa al Madrid: empieza asesinando su historia en sus salidas ligueras y acaba faltando a sus deberes más sagrados: el Bernabéu y la Champions.
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Porque lo de ayer fue una cantada. Un partido cuesta abajo, con un equipo enfrente dulcemente resignado a que aquí me las den todas y a ver qué camiseta me llevo al final. Un partido de más a menos, como las faenas de los toreros malos. Dos goles de Macca, el tipo feliz, el viejo sportman del siglo XIX, testimonio de tiempos que no volverán. Y luego un progresivo desdén. Jugadores que lo ven hecho, entrenador que lo ve hecho, cambios para que entren en la rueda jugadores convocados a una fiesta y que se encuentran con una lucha que no les apetece.
El resultado final es un empate, retrasado gracias a algunas intervenciones salvadoras de Casillas. Un primer gol en cabezazo claro de un tipo que se encuentra el balón en el parietal, completamente solo, en el borde del área chica. Otro gol en un desparramo de la defensa, pillada a contrapié y sin ganas de pelear un partido que ya creían suyo por derecho propio, pero que no habían sabido remachar. Un Bernabéu decepcionado, una impaciencia creciente, un estado de euforia que se esfuma. Se es virtuoso siempre o no se es virtuoso nunca. Ya lo dijo Óscar Wilde, o el que fuera.
