Washington vive en estado de excepción
Se han suspendido todas las competiciones al aire libre por miedo a las actuaciones del francotirador criminal.
Las actividades deportivas en Washington y sus alrededores, donde viven más de cinco millones de habitantes, han sido suspendidas, aplazadas y alteradas por un pistolero que presume de ser Dios y que tiene a niños, a deportistas, padres, directivos y educadores atemorizados.
El francotirador, que ya ha matado a nueve personas en las dos últimas semanas burlando la vigilancia policial que asciende a más de doscientos oficiales de la policía local y del FBI, ha obligado a que muchos equipos de fútbol americano infantil y juvenil deban entrenarse ahora en pabellones cubiertos, a que los niños se queden sin recreo en los patios, y a que los clubes de tenis suspendan todas las clases y partidos programados al aire libre.
En varios condados donde el hombre ha matado se han suspendido por completo las actividades deportivas "hasta nuevo aviso", como dice el cartel en una escuela del condado de Fairfax, donde el francotirador mató a una mujer el pasado lunes.
"Son niños y no tienen que sufrir las consecuencias de un criminal en serie como éste. Sus padres tienen el derecho a que no jueguen o a excusarles de los entrenamientos oficiales; no estamos aquí para ponerlos innecesariamente en peligro", manifiesta Don Disney, el director de atletismo del condado de Howard.
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Entre las víctimas de este asesino aparece un niño de 13 años que tiene las entrañas destrozadas por un disparo, y que se mantiene con vida de milagro pero aún no está fuera de peligro. Para evitar los blancos más fáciles de este escurridizo criminal, en docenas de colegios se han suspendido todos los partidos de fútbol americano, de soccer y de baloncesto por lo menos hasta el próximo lunes, y las Washington Freedom, de la Liga de fútbol femenino, ha aplazado un encuentro internacional con un conjunto ruso.
"Estoy asustado", asegura Abdul Kanu, un rápido wide receiver de una escuela Atholton, en el condado de Howard. "Desde que escuché que había disparado contra el muchacho de 13 años decidí que no iba a estar fuera haciendo deporte para ser uno de sus objetivos.