El Barça de Ronaldo fue el último en caer
El Valladolid no gana en casa a los azulgrana desde 1997.

El Barcelona se ha convertido en la verdadera bestia negra del Valladolid en Zorrilla. De hecho, de las últimas 11 visitas azulgranas a Pucela, sólo una vez han conseguido ganar los locales, por nueve los azulgrana, con un solo empate, hace dos años. La última derrota barcelonista a orillas del Pisuerga data de hace más de cinco años, del 16 de abril de 1997. Aquel era mucho Barça: en él jugaba... Ronaldo. Pero el Valladolid de Cantatore consiguió derrotar al equipo de Bobby Robson por 3-1. Marcó primero el crack brasileño, precisamente, pero después los vallisoletanos remontaron con dos goles de Víctor y uno de Fernando, y dejaron al Barcelona fuera de la lucha por el título de Liga.
Una victoria, sí, pero muchas derrotas, algunas muy dolorosas. Escandalosa es la goleada de la 91-92. El Barça, entrenado por Johan Cruyff, se impuso por 0-6. De aquel partido queda un recuerdo: el guardameta local Ravnic fue expulsado y el entonces joven César Sánchez, ahora en el Real Madrid, encajó los últimos tres tantos de la tarde. El resultado escoció más sumado al precedente del año anterior. 1-5 perdieron los blanquivioletas.
Protagonista
Marcos es, junto a Santamaría, Peña y Torres Gómez, uno de los cuatro hombres que se mantienen en la plantilla vallisoletana desde la victoria sobre el Barça de Ronaldo: "Fue un partido que tuvimos que remontar. Había marcado Ronaldo, pero luego hicimos un gran encuentro y le dimos la vuelta. Fue muy curioso, porque se cantaban esa noche también los goles del Madrid, ya que se estaban jugando la Liga con el Barcelona".
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Para Marcos no existe una explicación concreta de por qué les cuesta tanto ganar en Zorrilla al Barça: "Quizá lo que nos pase es que nos hemos mentalizado mucho más en las visitas del Real Madrid. El Barcelona, sin embargo, siempre ha venido con grandes equipos y eso nos ha hecho ir a remolque en el marcador".
Sin embargo, Marcos cree que este domingo van a cambiar las cosas: "Tenemos que jugar igual que en el año en que les ganamos. Con mucha concentración y con las líneas muy juntas para poder sorprenderles al contragolpe cuando les robemos el balón. Yo soy de la opinión de que en Zorrilla podemos ganar a cualquier rival y es que, además, ahora necesitamos puntuar para no descolgarnos otra vez de la zona alta de la clasificación".
