Yo digo Alfredo Relaño

El fracaso histórico de las rotaciones

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
Actualizado a

La FIFA empieza a plantearse un tope de partidos por jugador. El calendario actual mete con facilidad sesenta partidos a los jugadores más sobresalientes, que compaginan campeonatos nacionales con selección, y suelen alcanzar tramos altos en la Champions. ¿Y qué hay de otros deportes? El Guerrouj compite diez veces al año, y eso que cada vez que corre coge un dinero. Pero sabe que no puede abusar de su organismo. Los grandes tenistas llegan a los setenta partidos, pero la mayoría de ellos son primeras rondas cortas y cómodas, casi entrenamientos.

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En baloncesto sí hay muchos partidos, pero éste y otros deportes de equipo permiten muchos cambios por partido, y el fútbol no. La solución se buscó en las rotaciones: cambios en el equipo titular para repartir esfuerzos durante la temporada. Ya en 1950 Hernández Coronado sacaba once en casa y once distintos fuera. Pero en casa ganaba, fuera perdía y aquello duró poco. También el gran Leeds de Don Revie experimentó rotaciones a caballo entre los sesenta y los setenta. Y lo mismo quiso Berlusconi que hiciera Sacchi, al que instaba a crear un Milán due.

Pero hoy puede decirse que el fútbol rechaza esa idea. Alguien dijo que "lo único que tiene que hacer un entrenador es tener contentos a once jugadores, los suplentes. Porque los titulares ya están contentos porque juegan". El único entrenador que hoy maneja de verdad las rotaciones es Irureta, con el coste de tener enfadados siempre a casi todos sus jugadores, que no saben si son titulares o suplentes. En otros sitios se ve lo de siempre: titulares y suplentes. ¿Qué hacer entonces? Acortar el calendario, pero, ¿cómo hacerlo sin ingresar menos dinero de las televisiones?

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